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Reseña: Sub-Mariner: The Depths

Por el Cómics

Reseña: Sub-Mariner: The DepthsEl segundo mejor personaje submarino de los cómics de superhéroes (deal with it) se transforma en amenaza casi invisible de la tripulación de un submarino. Una historia de terror, con Namor como el villano que aparece poco y nada, pero que cala hondo.

Reseña: Sub-Mariner: The Depths

Reseña: Sub-Mariner: The DepthsNamor es un personaje que se beneficia de no ser centro de atención. Mientras Aquaman tiene la "obligación moral" de protagonizar su propia serie de cómics y formar parte de algún supergrupo, ambos lugares en donde será juzgado mensualmente. Namor llega, te grita un "Imperius Rex" y se va. Quizás por eso muchos lo prefieran antes que a Arthur Curry (sabemos que las mayorías no siempre tienen razón).

En este caso, nos encontramos ante la aventura perfecta para Namor. No solamente porque la escribe el talentoso Peter Milligan, ni porque está dibupintada por Esad Ribic, sino porque al igual que en la primera Alien, estamos ante una historia de terror con un enemigo que se deja ver muy poquito.

La historia está ambientada en los años cincuenta y describe la aventura de un escéptico deseoso de probar, de una vez por todas, que no existe el continente de la Atlántida. O al menos que los comentarios de un tipo que se perdió en las profundidades no eran ciertos (andá a probar que la Atlántida no existe... tenés que recorrerte tres cuartas partes del mundo).

Nuestro Namor no es antihéroe ni villano: es una leyenda submarina. Es un nombre que despierta temor con sólo pronunciarlo, aunque después haya pistas de que sus acciones están más cerca de la amoralidad.

El doctor Stein es el fulano que pide aventón en un submarino con el fin de investigar sobre el asunto. Él y la tripulación serán los protagonistas de esta miniserie. En sus cinco números (que leí en forma de tomo) habrá exploraciones, mucha locura debido a la falta de oxígeno y la tensión que puede surgir entre un grupo de personas encerradas a miles de metros de profundidad.

Todo parece funcionar casi a la perfección con el guión de Milligan, y en los primeros capítulos el debe está por el lado de Ribic, preciso casi siempre, pero que en ocasiones dibuja rostros muertos, de ojos saltones, que parecen gritar cuando deberían estar hablando.

En la mayoría de sus viñetas, sin embargo, captura a la perfección la atmósfera que debe tener esta historia, que perfectamente podría transformarse en una película de terror de presupuesto moderado. Por si los ejecutivos de Marvel están leyendo esta reseña en español de autor desconocido. Podría pasar.

Sin embargo, para cuando la trama avanzó me vi disfrutando menos y menos de lo que ocurría, y en su lugar deseando que todo terminara de una vez por todas. De pronto Milligan creó un submarino tan realista que yo me sentí metido dentro de él y lo único que quería era que me sacaran de ahí.

Después de tantas páginas leídas a la velocidad que el texto se merecía, me encontré apurando las últimas, en donde todo es bastante previsible. O al menos carece de sorpresas.

Que la narrativa no tenga vueltas de tuerca ni giros extraños no significa que sea mala, éste no es el caso. Algún cambio de ritmo hubiera servido para no perder mi atención. Eso y que los criterios de Stein para refutar una teoría dejan bastante que desear.

Al cómic lo salva que Milligan sabe escribir un drama psicológico y que Ribic salva el curso con buena nota (se destaca su 10 en "paleta de colores"). De Namor nos enteraremos poco y está bien. Si queremos un guerrero debajo del agua, sólo hay que buscar al tipo de remera naranja y una "A" en el cinturón.

Y al que diga "qué ridículo", enfrente tienen a un vulcano en sunga y con alitas en los pies.

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