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Scalped vol. 9: Knuckle Up

Por el Cómics

Scalped vol. 9: Knuckle UpLincoln Red Crow finalmente se dio cuenta de la maldad de sus actos y decidió reformarse. Un poco tarde, porque los criminales de su imperio del mal no verán con buenos ojos que les arruine tantos años de trabajo. Llegó el momento tan esperado de la hecatombe.

Scalped vol. 9: Knuckle Up

Scalped vol. 9: Knuckle UpJason Aaron nos guió de forma tranquila durante la historia y más allá de algunas idas y vueltas temporales (como el arco que transcurría durante la inauguración del casino y que alternaba puntos de vista) no hacía falta mucha maña para seguirle el tranco.

No estoy diciendo que Knuckle Up (arco que comprende los números 51 a 55) sea un delirio morrisoniano, pero la velocidad con la que revienta todo es tal, que es mejor sentarse cómodo y tratar de recordar en dónde está cada uno de los personajes.

Antes de entrar en detalles, cabe mencionar que el tomo comienza con el número 50 y, como suele ocurrir en series de Vertigo que llegan a esa cifra, algunos dibujantes invitados realizaron pin-ups. No se trata de un All-Star Game al estilo 100 Balas, pero ayudan a decorar una simple y profunda historia sobre cueros cabelludos.

Ahora sí, volviendo a lo que nos atañe: la cosa no tardó mucho en desbarrancarse. En el volumen anterior quedaba claro que algunos jugadores se movían estratégicamente para un reventón y aquí están las consecuencias. Todo comienza con el despertar espiritual de Lincoln Red Crow, quien un día tiene la idea suicida de eliminar todo componente ilegal de su negocio.

Mientras el Tony Soprano de la reserva india Prairie Rose incendia los laboratorios de metanfetamina, aquellos que lo rodean se debaten entre la fidelidad ciega, la supervivencia y el respeto a las tradiciones del mundo del hampa.

Si hubiera que elegir a un protagonista de esta historia, ese sería Shunka. Eterno desplazado desde que Dashiell Bad Horse volvió de su exilio, entenderemos (por fin) que sus celos no eran realmente profesionales.

Por otro lado están el agente Nitz y el sheriff Wooster Karnow, quienes forjan una alianza similar a la de Richard Pryor y Gene Wilder en Ciegos, Sordos y Locos. No les va muy bien a estos dos.

Habrá muertes varias, escenas de acción trepidante (llevadas a cabo con maestría por R.M. Guéra) y un enfrentamiento final entre Red Crow, Shunka y Bad Horse que de ser adaptado a la televisión despertaría suspiros al mejor estilo de la Boda Roja. No por cantidad de muertes, ni porque sea inesperado lo que sucede... por eso de maravillarse frente a lo que uno está viendo.

Si alguien la seguía mes a mes y llegó hasta la página final del número 55, espero que se haya tratado con profesionales durante los 30 días de espera al número siguiente. Yo tengo el último tomo esperando para ser leído y créanme que será cuestión de terminar a escribir y ponerme a leerlo.

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