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Smoke / Ashes

Por el Cómics

Smoke / AshesAntes de hablar de "Smoke" y "Ashes", es interesante recordar el periplo que la guionista debió superar para que llegaran a manos de los lectores. Después de eso vendrán las historias de intriga política (primero) y militar (después), con una de las dos resultando la gran triunfadora.

Smoke / Ashes

Smoke / AshesDe la historia me fui enterando a través de Bleeding Cool, el "Intrusos" del mundo del cómic. Luego de la exitosa miniserie Smoke, creada por Alex de Campi e Igor Kordey, se realizó un Kickstarter para su secuela, Ashes. Allí el dibujo quedaría en manos de Jimmy Broxton, el de Knight and Squire y que también se hace llamar James Hodgkins. Su doble identidad fue el menor de los problemas.

Un mes después de terminada la campaña, la guionista y el dibujante tuvieron "diferencias irreconciliables" y él abandonó el proyecto. Algunos patrocinadores exigieron su dinero (y lo obtuvieron) mientras otros esperaron expectantes a ver quién tomaría la posta y el lápiz.

Mientras algunos trapitos salían al sol y Alex se comprometía a cancelar el proyecto si no encontraba a un nuevo artista, terminó volviendo a su idea original: tener a diferentes dibujantes repartiéndose escenas de la historia. Los capítulos fueron editándose en formato digital, pero aquellos que pusieron su dinero recibieron el tomo en sus hogares... de hecho, para recompensar tanta paciencia recibieron un hardcover que también incluía a Smoke.

Mientras todo esto ocurría, en abril de 2013 Alex contaba que Dark Horse editaría ese mismo tomo doble. La editorial del caballito tenía un stand en la Convención de Nueva York de ese año, que el último día ofreció todos los títulos que allí tenía a la mitad de precio. Yo pasaba por ahí y...

Disculpen tanta introducción, pero no imagino mejor momento para resumir el calvario que debió atravesar Ashes hasta llegar a manos de los lectores. Yo no había leído Smoke, así que le entré al tomo como algo 100% nuevo.

Smoke merece la buena prensa que tuvo, ya que el equipo creativo se despacha con una historia compleja, pero que recompensa a aquel que hace el esfuerzo extra por recordar en qué anda cada uno de los protagonistas. Ojo, compleja sin ser un delirio, simplemente se trata de una historia de asesinos y espías que exige un poco más del lector.

Ni bien comienza la acción, dos importantes figuras británicas son asesinadas. El problema es que el muerto #1 era amigo del asesino #2, quien comenzará a buscar respuestas y se encontrará con una trama política que incluye manipulación de los medios y del mercado bursátil para sobrevivir. Todo esto mezclado con acción trepidante y bastante humor, aun en los momentos más difíciles.

Corresponde, como ser humano que se pasó unos cuantos años tratando de "manco incapaz" (no con esas palabras) a Igor Kordey, señalar que me encantó su arte en la miniserie, en donde queda más que claro que cuando dibujó aquellos número de los New X-Men los editores de Marvel le dieron un marcador grueso y tres horas para entregarles 22 páginas. Su trazo sigue siendo "desprolijo" pero a un nivel que lo vuelve único y funcional a la historia.

La satisfacción al terminar de leer una obra como Smoke se deshace cuando la segunda miniserie no logra convertirse en una pieza única, algo para lo que (debo ser claro) no influye el collage de artistas. Por más que queda claro que no están aprovechadas las fortalezas de cada uno, el problema de Ashes es el guión.

Nos reencontramos con dos de los protagonistas, quienes ven cómo un personaje misterioso de la primera aventura se vuelve el eje sobre el que giran todos los demás. La crítica política se sustituye por crítica al complejo militar-industrial pero -quizás porque es un monstruo tan malo que es sencillo pegarle- falla en el intento.

La mayoría de los artistas (que incluyen a R.M. Guéra, Colleen Doran y Bill Sienkiewicz) salvan el examen y aparecen ideas interesantes, como cuando los protagonistas deciden dejar de correr y esconderse, sabiendo que van a seguir persiguiéndolos una y otra vez. Sin embargo, el comienzo es confuso y, pese a que las cosas se van acomodando, el relajo resultó difícil de ordenar.

Es posible que el peor enemigo de Ashes sea Smoke y que en una segunda lectura se convierta en una obra más compacta y disfrutable. Hasta que eso suceda, seguiré pensando así.

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