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Reseña: The Bulletproof Coffin

Por el Cómics

Reseña: The Bulletproof CoffinLos británicos David Hine y Shaky Kane son los responsables de The Bulletproof Coffin, miniserie de 6 números que reflexiona sobre el poder de la ficción en viñetas, sobre la industria que la produce y cómo ésta trata a sus creadores. Para quien escribe, se trata de una de las obras más importantes del cómic norteamericano de los últimos años.

Reseña: The Bulletproof Coffin

Reseña: The Bulletproof CoffinExtrañamente, la metaficción no abunda en la industria del cómic norteamericano; algo que sorprende, si nos basamos en la cantidad de títulos que se publican mensualmente. Si bien los ejemplos existen, en líneas generales, se trata de casos en donde todo queda en el plano de lo meramente anecdótico, sin indagar demasiado en la historieta como medio, en el género superheroico y sus particularidades. Es una lástima que así sea, ya que el cómic, por la variedad de recursos y herramientas que pone a disposición de los creadores en términos narrativos, es un medio sumamente fértil para interpelarse a sí mismo.

Más extraño aún es que, en tierra del Tío Sam, quienes más frecuentemente han demostrado tener ese tipo de inquietudes han sido los británicos. Basta con citar al Alan Moore de Watchmen y Promethea, al Grant Morrison de Animal Man, Flex Mentallo o Final Crisis (en realidad, prácticamente podríamos mencionar toda su obra) o al Warren Ellis de Planetary. Los motivos pueden ser varios y darían para una nota aparte. Sin embargo, una posible explicación podría ser que, al no haber nacido en el interior mismo de esa gran bestia que es el cómic mainstream gringo, poseen la distancia y lucidez necesaria para llevar adelante ese tipo de cuestionamientos y reflexiones.

Para no perder la costumbre, son otros dos británicos, David Hine y Shaky Kane, los que en el 2010 se despacharon con The Bulletproof Coffin, una de esas obras que se vuelven imprescindibles, ya sea por su intención de estirar los límites de la historieta, por su capacidad de reflexionar sobre el funcionamiento de la industria y por su perfecta ejecución.

Dado su origen, como no podía ser de otra manera, Hine y Kane se conocieron hace más de 30 años (cerveza va, cerveza viene) en un antro que frecuentaban en épocas de pleno estallido punk en las islas británicas.

Si bien ambos tienen una respetable trayectoria, difícilmente uno pueda incluirlos como jugadores de las grandes ligas. Seguramente conscientes de esa situación, es que decidieron aprovecharse de ella invirtiendo los papeles. The Bulletproof Coffin juega con la "historia oficial", en tanto se desarrolla en una realidad en la que ambos fueron los creadores de cómics más importantes de las décadas del 50 y 60, con obras que claramente remiten en su temática y estilo a los gloriosos días del pulp y los títulos de la desaparecida EC Comics, sazonados con una pizca del espíritu del cómic de superhéroes de la época.

El jugueteo con la historia oficial no sólo queda por ahí. Cuando la editorial encargada de la publicación de esos títulos, Golden Nuggets, fue adquirida por la gigante Big 2 Comics (nombre más que sugestivo), las series fueron canceladas y tanto Hine como Kane pasaron al anonimato.

El protagonista es Steve Newman, un coleccionista de las viejas historietas de la desaparecida editorial, quien se gana la vida como un "void contractor", es decir, alguien que se encarga de confiscar las pertenencias de aquellos que pasan a mejor vida y que no cuentan con familiares. En el sótano del finado de turno (un sujeto que apareció muerto en su casa vestido con el disfraz del personaje Coffin Fly), Newman encuentra un lote de historietas de Golden Nuggets. Historietas que no deberían existir, ya que la numeración de las mismas es posterior a la cancelación de los títulos.

Reseña: The Bulletproof Coffin

Así como en la película Blue Velvet de David Lynch, la aparición de una oreja en un baldío significaba para el personaje interpretado por Kyle MacLachlan la puerta de acceso a un submundo en el que lo real y lo onírico-surrealista se confundían, en este caso son esas viejas historietas las que alteran la aparente tranquilidad de micro-mundo de barrio suburbano del protagonista. Esta comparación con Lynch no es al azar, ya que en más de un pasaje el clima que emana la historia nos traslada a las obras del padre de Twin Peaks, Lost Highway y otras joyas. Con una esposa con quien mantiene una relación distante, dos hijos tenebrosos y un perro rosado (en otras palabras, un tipo que tiene la vida arruinada), Newman pronto descubrirá que se ha convertido en la última esperanza para salvar al mundo. Y quienes se lo comunican, son ni más ni menos que los olvidados personajes de la editorial.

La historia se desarrolla en distintas planos de realidad, y a medida que avanzan las páginas se hace cada vez más difícil determinar en dónde comienza una y en dónde termina la otra. En ese sentido, Hine y Kane optan por quebrar el ritmo narrativo de la trama principal (aunque rápidamente nos daremos cuenta que eso de principal no tiene cabida), incorporando en cada número páginas de los cómics de Golden Nuggets. No se trata de un simple ejercicio formal, ya que progresivamente los límites entre las distintas historias comienzan a difuminarse.

Una posible contextualización para The Bulletproof Coffin estaría en la línea de obras como Flex Mentallo (Grant Morrison y Frank Quitely), en donde, entre otras cosas, se propone una mirada nostálgica a una época del cómic norteamericano en la que semana a semana, el lector era testigo de mundos fantásticos que se erigían delante de sus ojos como nunca antes había sucedido. Así como Morrison en el número 3 de Flex Mentallo dejaba su comentario acerca del rumbo que había tomado el cómic de superhéroes en la década de los 80, Hine y Kane también hacen lo propio. Ese futuro devastado con el que se encuentra Newman en cada una de sus incursiones en el bulletproof coffin (una suerte de tanque de guerra con forma de ataúd que conecta el mundo real y el de la ficción), es resultado del pesimismo de la imaginación colectiva, y la única manera de solucionarlo será encontrando a "los creadores" para que reviertan la situación. Por supuesto, esos creadores son Hine y Kane, desterrados de las grandes editoriales y perseguidos por un par de agentes de las mismas, conocidos como los Shadow Men (los únicos personajes de toda la historia que son presentados en blanco y negro). Una vez más, la trascendencia de las historias y su poder de salvación, ya no solo personal, sino colectiva.

Reseña: The Bulletproof Coffin

Resulta interesante la forma en que los autores contraponen las dos caras de la moneda de la vida de Newman. El futuro, por más apocalíptico que se presente, es un lugar en el que el protagonista encuentra todo aquello que le es esquivo en su vida diaria: aventura y amor.

The Bulletproof Coffin es una obra que, como pocas, lo que tiene para decir lo dice tanto desde la historia en sí como desde su arte. El estilo de Shaky Kane, absolutamente inconfundible, toma elementos de Kirby, de los antes mencionados cómics de EC, así como del estilo pop del gran Mike Allred. Kane opta por colores planos y vivos, e incluso por momentos utiliza técnicas que remiten a los trabajos en serigrafía de Andy Warhol. Toda una declaración de principios y un comentario elocuente acerca de ese vicio que se expandió entre los dibujantes y coloristas en la década de los 90 (y del que hasta el día de hoy existen ejemplos) de trabajar hasta el límite del ridículo los degradados y los efectos metalizados.

En tiempos en que la industria está mostrando su peor cara en años, con controles editoriales feroces en Marvel y DC, y en donde se les deja a los creadores escaso margen para moverse, The Bulletproof Coffin de Image es una obra imprescindible. Una obra que nos cuenta de dónde venimos, en dónde estamos, y que nos advierte adónde podemos ir a parar. Habrá que prestarle atención.

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