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Wolverine: Weapon X, de Jason Aaron

Por el Cómics

Wolverine: Weapon X, de Jason AaronGracias a la popularidad de Scalped, Jason Aaron terminó trabajando con famosos personajes de la editorial Marvel. La serie "Wolverine: Weapon X", que duró 16 números, lo tuvo al mando de tres grandes arcos, con elementos de acción, suspenso y ciencia ficción.

Wolverine: Weapon X, de Jason Aaron

Jason Aaron se hizo mundialmente famoso (al menos si tomamos como "mundo" el mundo de los cómics) gracias a la aclamada serie de Vertigo "Scalped", que disfruté en sus primeros arcos y leeré de un tirón cuando termine.

La capacidad de este guionista, sumada a las ofertas de Amazon, me llevó a comprar los tres volúmenes que comprende la serie Wolverine: Weapon X, publicada entre 2009 y 2010, en donde Aaron trabajó con dibujantes como Yanick Paquette y Ron Garney.

En una entrevista publicada por Suicide Girls, Aaron decía que una de las cosas que más le gustaban de Logan era que "podés ponerlo en diferentes géneros y funciona". Aaron lo hizo. Y funcionó.

El primer arco (Adamantium Men), que salió en coincidencia con la olvidable película del superhéroe, buscó que aquellos espectadores que salieran del cine con ganas de seguir viendo a Wolverine (pobrecillos) tuvieran algo que les sonara familiar.

Wolverine: Weapon X, de Jason AaronAsí nos encontramos con una historia repleta de acción, en donde la melévola compañía Roxxon, conocida dentro del Universo Marvel, contrata a mercenarios que fueron mejorados con la tecnología del programa Weapon X. La cosa comienza en la selva pero termina en plena ciudad, con ejecutivos que desean limpiar sus huellas y aliados con segundas intenciones.

En el primer TPB se incluye una fantástica historia corta, titulada "Una milla en mis mocasines", que juega con la aparente imposibilidad de que Wolverine pertenezca a tantos grupos de superhéroes.

El segundo tomo (Insane in the Brain) incluye el arco más increíble de la serie, y de todos los que leí de Logan en mi vida. Una historia con toques de "Atrapado sin Salida" y de aquellas historias en las que el héroe duda que todas sus aventuras hayan ocurrido solamente en su imaginación (recuerdo un capítulo de Buffy en donde eso ocurría). Esta vez es Logan el que despierta en un manicomio y de a poco comprende que algo anda mal. Peor le irá a los que lo pusieron ahí.

La historia se mantiene en gran nivel pero cae un poco al final, cuando el autor debe amalgamar ese mundo terrorífico con el superheroico. Cabe mencionar que es el arco dibujado por Paquette, quien de a poco se coloca en lo más alto de la tabla de mis dibujantes favoritos.

Un número suelto acerca de las mujeres en la vida de Wolverine, comprendido en el TPB, es muy recomendable.

Por último, Aaron se despacha con un arco de ciencia ficción, con obvias referencias a Terminator y a Robocop, llamado Tomorrow Dies Today. Allí utiliza la figura de Deathlok, el organismo cibernético que anda deambulando desde los 70, y lo transforma en un escuadrón de ellos, llegando desde el futuro para matar a los miembros de la resistencia cuando eran niños, o a sus padres. ¡Llamando a Sarah Connor!

El autor no se queda en el homenaje, y construye una historia con diferentes líneas de tiempo, que exige un poco del lector pero termina con un resultado satisfactorio. El show se lo roba Spider-Man en su pequeña aparición, hablando hasta por los codos y "robando" las frases célebres de Ben Grimm justo en sus narices. El arte de Ron Garney, de regreso en el tercer tomo, acompaña y no entorpece el guión.

Para el final del TPB queda una linda historia que recorre la amistad entre Logan y Nightcrawler, y un unitario de Dark Reign que no pega con el resto.

Tres buenas lecturas.

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