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Wytches

Por el Cómics

WytchesNuestro experto en macacología y equisología se encontró, en muy pocos días, con dos obras de temática "brujeril": una miniserie de cómics y una película de terror. Nos hablará de la primera, así que consíganse una escoba y vengan volando a leer.

Siempre me gustaron las brujas. Desde las de Salem, pasando por las de Eastwick, la de Blair, las del maestro del terror italiano Dario Argento y hace poco las de Rob Zombie en The Lords of Salem. Además Sabrina estaba buena y tenía un gato negro que metía chistes como Alf.

Por una de esas casualidades, dos obras de temática similar pero muy diferentes entre sí se colaron a mi lista de consumo geek casi al mismo tiempo. Ambas cuentan con el aval de nada menos que Stephen King, así que si no me tienen confianza, denle bola al Rey del Terror de Maine.

Me estoy refiriendo a Wytches y The VVitch. La primera es una miniserie de seis números escrita por Scott Snyder que Image publicó hace dos años y fue recopilada hace poco en trade paperback. Por otro lado The VVitch (la doble v colonial no es de hipster) es un film de terror situado a principios del siglo XVII en Nueva Inglaterra que dio mucho que hablar en el Festival de Cannes de 2015 y fue estrenada el mes pasado en cines comerciales estadounidenses. Como todavía no salió en Uruguay (tranquilos, me avisan que llega el 26 de mayo), me guardo la reseña para más adelante. Pero desde ya están avisados que la película está hermosa y cuidadosamente filmada y el final les va a dar vueltas en el bocho por un buen tiempo.

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Por hoy concentrémonos en Wytches, que ya es bastante. Los comiqueros que pululan por este embrujador portal conocemos a Scott Snyder como uno de los arquitectos de la mitología moderna del Hombre Murciélago. Lo que no tanta gente conoce es su obra terrorífica, que si bien cada tanto muestra la hilacha en sus historias para Batman y Swamp Thing, queda definitivamente en evidencia en títulos como American Vampire, The Wake y su antología de cuentos cortos Voodoo Heart. A tal punto que con su debut literario Snyder ya contaba con las loas del autor de The Shining. Casi nada.

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Además de escribir los personajes más mainstream del mainstream comiquero (no nos olvidemos de Superman Unchained y Iron Man Noir), Snyder se las ha ingeniado para dedicarle tiempo a series más personales para Image como Severed y por supuesto la que se centra esta reseña.

Wytches cuenta la historia de la familia Rooks, recién llegada al apacible pueblito de Litchfield, (New Hampshire), con el fin de superar una traumática experiencia familiar y poder "empezar de nuevo". En un principio Litchfield parece el lugar ideal, siendo uno de esos distritos donde la gente es buenita, todos se conocen y nunca pasa nada. ¿Cómo puedo dar fe de eso? Gracias al infame programa del comediante John Oliver, que justo hace unas semanas mostró una sesión de ayuntamiento donde los metódicos empleados públicos juran la bandera y debaten el candente tema de una plaga de mosquitos para una cautiva audiencia de cero asistentes.

Bajándome de las ramas y volviendo a la historieta, Charlie Rooks es un conflictuado padre y esposo que solo quiere lo mejor para las mujeres de su vida, su esposa parapléjica Lucy y su hija adolescente Sailor. Ésta última sufre de ataques de ansiedad y pánico a raíz de un encuentro bastante fulero que vivió en su antigua comunidad. A merced de una bully del liceo, Sailor presenció la aparición de unas terroríficas criaturas del bosque que terminaron... "consumiendo" brutalmente a la bravucona.

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Ya establecida en su nuevo paradero, Sailor presiente que las Wytches le están pisando los talones. A medida que la historia avanza y las revelaciones del pasado de los Rooks empiezan a salir a la luz, la presencia y el modus operandi de las Wytches se harán imposible de ignorar. La única manera de contener a estos demonios del bosque es "donando" o sentenciando a alguien de importancia, con consecuencias trágicas para los involucrados.

Hace ya tiempo que Image dejó de ser exclusivamente la casa de Spawn, Savage Dragon, Cyber-Force y sinónimo de personajes "extremos" noventeros con el particular manejo de la anatomía del amigo Rob Liefeld. Con mucho tacto y calladita la boca, la editorial se ha esmerado en presentar títulos únicos e interesantes, convocando a talentos de primera línea. Wytches representa uno de los proyectos más personales y catárticos de Snyder, algo que queda bien claro a través de los ensayos que el escritor contribuyó para cada una de las finitas. Los mismos son inteligentemente incluidos en el tepé, lo cual le da otra profundidad a la obra y aumenta la apreciación de la miniserie.

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El germen de la historia tiene sus raíces en anécdotas de infancia del autor, con excursiones caza-brujas y fogatas en el  bosque acompañado por su mejor amigo, más algún avistamiento fugaz e inexplicable incluido. Las brujas de Wytches se diferencian de la concepción clásica al tratarse aquí de insaciables bestias ancestrales que dominan las ciencias naturales (muy superiores a la medicina moderna) y pueden cumplir nuestros deseos más íntimos como curar enfermedades u otorgar inmortalidad. Pero siempre a cambio de "algo". Snyder cuenta haber regresado al bosque de sus aventuras de niñez recientemente y jura haber visto la misma presencia entre las ramas. La idea de la existencia de un ser maligno, esperando pacientemente en la oscuridad durante décadas por una "ofrenda", estremeció al escritor y le dio el primer empujón para convertir a Wytches en una realidad.

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Dejando de lado lo sobrenatural, lo más terrorífico de Wytches tiene que ver con miedos de padre muy reales. Snyder no tiene tapujos en compartir sus más vergonzosos parent fails y admite lo que casi todas las guías de auto-ayuda no se animan a decir: tener hijos es frustrante, agotador y estresante hasta el límite. Como le dice Charlie (el alter-ego de Snyder) en un momento a su hermano: "Nunca tengas hijos, te juro que nunca serás libre. Los amas demasiado y es como que uno de tus órganos vitales se desprende de tu cuerpo y anda por ahí en el maldito mundo, mientras te preocupas todo el día de que algo les suceda".

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El escritor confiesa momentos de debilidad, olvido, desesperación y egoísmo de esos que ningún padre quiere admitir pero que, por lo visto, todos en algún momento pasan. Wytches llegó a convertirse en la terapia de Snyder al externalizar muchos de esos temores paternales treintañeros. Por supuesto que en el caso de Charlie Rooks, estos son multiplicados a la enésima potencia a través de perturbadores golpes de efecto, la existencia de una maldición tan profunda como inminente y un twist final tan escalofriante como justificado. Eso sí, cuando las papas queman, la decisión de un padre como Charlie jamás se cuestiona.

El arte de Wytches está a cargo de Jock, seudónimo del británico Mark Simpson, otrora artista de Judge Dredd, Green Arrow: Year One, Hellblazer y evocativos pósters de películas para la casa Mondo. Sus viñetas, tan personales como el guion de Snyder, comunican la urgencia de la historia. Wytches contiene imágenes que quedan grabadas en las retinas, mientras que otras son casi indescifrables.

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Los colores de Matt Hollingsworth complementan el tono de la obra, ya sea en los escasos momentos de tranquilidad familiar como en los más inquietantes, donde predominan los salpicones de tinta.

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Wytches fue un éxito inesperado. Por supuesto que Snyder fue el más sorprendido de todos al ver el alud de críticas, cartas y comentarios positivos, más algún cosplay de Sailor en las convenciones (nunca es demasiado pronto). El segundo arco ya está preparado mientras que los derechos cinematográficos ya han sido adquiridos por un tal Brad Pitt, que de paternidad "algo" debe de saber. Nada mal para un libro catártico y personal que en palabras de Snyder "no debería existir".

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Todos tenemos deseos sin realizar y en algún momento de duda o debilidad hemos sido tentados por pensamientos oscuros. ¿Uds., a quién sentenciarían?

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