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Juegos adictivos 2: Plants vs. Zombies

Por el Juegos

Juegos adictivos 2: Plants vs. ZombiesEn esta segunda oportunidad, otro título que logró enviciarme. La historia de una casa asediada por los no-muertos, que deciden atacarla por el lugar menos pensado: el jardín de atrás. Un juego que te puede dejar zombie por la disminución de horas de sueño.

Juegos adictivos 2: Plants vs. Zombies

Angry Birds no fue el único juego de computadora que me hizo trasnochar en los últimos tiempos. Ambos plantean el enfrentamiento de bandos muy particulares, ya que el primero tenía Aves vs. Chanchos, y el segundo, como lo dice su nombre, tiene Plantas vs. Zombies.

Este juego también es sencillo y no exige a la computadora ni al usuario, por eso me enganchó. Si bien uno debe realizar múltiples tareas, y mientras juega no puede tomarse un respiro (uno puede sestear entre pajaritos arrojados con la honda y no pasa nada), la dificultad es progresiva y para cuando la cosa empieza a complicarse, uno está tan enganchado que no dará un paso al costado.

En la mencionada lucha del título, nosotros somos los dueños de casa y controlamos a las plantas. El jardín que deben atravesar los zombies hace las veces de tablero, y allí iremos colocando los objetos con los que contamos.

La cosa es mas o menos así.

Cada planta nos cuesta una determinada cantidad de "sol", y para obtenerlo hay que esperar a que caiga del cielo, o plantar las flores que lo producen. De esa forma podremos tener diferentes especies que disparan contra el enemigo, o lo hacen explotar, o lo desvían, etc. Todo con tal de que los malosos no entren a nuestro hogar.

Cuando completamos un nivel, se nos agrega una nueva planta a nuestro inventario, y cada una de ellas tiene un uso casi único. Es destacable la inventiva de quienes están detrás del título para abarcar tantas posibilidades.

Claro, el enemigo también tiene variantes más resistentes, o que saltan los obstáculos con una garrocha, e incluso una versión zombie de Michael Jackson. Bueno, hoy en día sería "una versión de Michael Jackson".

El componente adictivo se da por la mencionada progresión de la acción, que se desplaza a jardines nocturnos, con agua o hasta una azotea, y la adición de mini juegos y puzzles con los que se juntan monedas.

Un nivelcito de los primeros, para que vean qué tal.

Al mejor estilo de las granjitas de Facebook, estas monedas permiten comprar elementos para mejorar nuestro juego, como por ejemplo un espacio más para seleccionar plantas en cada nivel. Por defecto tenemos que elegir ocho plantas de un número cada vez mayor de ellas, pero con dinero podremos ampliar el número.

Esto es importante no sólo para tener una variedad mayor de armas, sino porque al utilizar cada una de ellas hay que esperar un tiempo a que se "recarguen", y un arsenal mayor es ventajoso.

El juego también tiene un "jardín zen", en el que cultivar y vender plantas (también al estilo Facebook) y un árbol de los consejos, que nos dará pistas para vencer a los zombies a cambio de nuestro bien ganado dinero.

Hay que reconocer que uno llega a desesperarse a altas horas de la noche, cuando se te viene la última horda zombie y comen las plantas más rápido de lo que podemos destruirlos. El grito que pega el juego cuando uno de los bichos entra por la puerta trasera a nuestro hogar es el sinónimo de la derrota, pero también de pensar "pruebo una vez más, seguro lo logro. Total todavía no es TAN tarde".

Que al día siguiente uno se vea como un zombie es la mejor de las ironías.

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