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Mall of Horror

Por el Juegos

Mall of Horror"Los hippies nos persiguen, nos quieren matar", canta Riki Musso en su último disco (¿no lo escuchaste?, descargalo ya). En el juego de mesa Mall of Horror no hay hippies pero sí zombies (que alguien nos explique la diferencia entre unos y otros) y, definitivamente, nos quieren liquidar. El objetivo será llegar enteros al final del día, mientras invitamos a nuestros perseguidores no vivientes a que se coman a nuestros compañeros de mesa.

Mall of HorrorSi hay algo que nos enseñó el maestro George A. Romero es que, ante la inminente amenaza de una plaga zombie, los seres humanos no tenemos mejor idea que refugiarnos en las instalaciones de un Shopping. Sería una solución fenomenal, si no fuese porque en realidad se trata del lugar al que nuestros vecinos descerebrados acuden en primera instancia. No es ninguna novedad que la lucidez rankea bastante bajo en la lista de virtudes que tiene nuestra especie.

Un par de semanas atrás, en vísperas del Día del Padre, vivimos una nueva jornada de los descuentos. Ese momento en que la gente, ante la promesa de "liquidaciones imperdibles", se dirige a los centros comerciales tal como seres no pensantes para gastar hasta el último aliento de su sueldo/aguinaldo/salario vacacional (epa, ¿será que el amigo George nos estaba queriendo decir algo?). Por tal motivo, en Multiverseros aprovechamos para ponernos temáticos, despuntando nuestro gen lúdico con una partida de Mall of Horror.

Este juego de caja, publicado por Asmodee en 2005, hace uso de la vieja y querida figura del zombie, utilizada hasta el hartazgo en películas de terror como metáfora del consumismo, en una entretenida propuesta sustentada en una dinámica estructural de diplomacia, negociación y eventual traición de los jugadores. El objetivo final es sobrevivir de la manera más decorosa a este apocalipsis no-muerto en dependencias regenteadas por Lecuederes y Cia. El camino para alcanzarlo implica manipulaciones, actos desesperados y el viejo y querido método de embadurnar en aderezo al contrario y bajarle los pantalones, mientras se llama a los zombies con un chiflido para una eventual panzada de cerebros, sazonada con gritos de indignación a gusto.

Como podrán imaginar, Mall of Horror es un juego ideal para finalizar amistades.

Mall of Horror

En el apartado técnico, el juego acepta entre 3 y 6 jugadores, con una tendencia, recurrente en los juegos de corte diplomático, a funcionar mejor cuantas más personas participen. Las mecánicas principales del MoH pasan por el lado de la elección simultánea de acciones, la incursión eventual del azar en alguna tirada de dados y la votación de los afortunados comensales que se sienten a la mesa (o, más bien, EN la mesa, como plato principal).

A la receta de zombies y terror no le puede faltar el ingrediente clichés. En ese sentido, un lindo detalle del MoH está en las características de los personajes que cada jugador controla, (personajes que iremos desplazando entre las distintas locaciones del tablero -tiendas varias, el estacionamiento y las oficinas de seguridad- en un intento desesperado por alejarlos de la persecución de los no vivientes), fácilmente identificables con los que podemos encontrar en cualquier película del género. Por ahí aparecen la blonda despampanante (ojo con juntar a muchas en una misma habitación, ya que sus gritos atraen a las hordas de zombies), el musculoso (siempre útil para contener la puerta ante los embates violentos), y el canchero bad boy (capaz de torcer el destino de una ronda de votación con su pistola en mano).

Mall of Horror

En ese ir y venir de los personajes una de las claves del juego pasa por, ya no solo tratar de evitar aquellas locaciones más infestadas, sino también de visitar aquellas que pueden reportar potenciales beneficios. Es así que, en el estacionamiento (el lugar más peligroso del establecimiento) podemos hurgar en la caja de alguna camioneta para acceder a cartas de armas, entre otras utilidades. La oficina de seguridad también tiene lo suyo, en tanto podemos llegar a convertirnos, previa votación de los presentes, en el nuevo encargado de seguridad. El beneficio: enterarse antes que el resto de los jugadores por dónde aparecerán los zombies en el turno en juego.

Cuando aparecen los zombies la cosa, previsiblemente, se complica. Como recién mencionamos, el tablero, elegantemente diseñado por la gente de Asmodee, está dividido en distintas áreas típicas encontrables dentro de un Shopping Center. Nada de Moviecenter o puestos de figuritas, sino más bien locaciones al estilo "Supermercado", "Estacionamiento", "Baños Públicos", etc. Frente a estas áreas se agolpan los zombies y el truquillo consiste en que, de antemano, sin chequear las cámaras de seguridad del centro de control, nadie sabe en dónde se juntarán más zombies.

Mall of Horror

Es que a más zombies agolpados, más chances de que finalmente logren forzar la puerta e ingresar a paparse a alguno de los presentes. En una mecánica interesante que provoca tantas carcajadas como frustraciones, los jugadores eligen a través de voto secreto, con unas simpáticas rueditas electorales, quién va a ser el homenajeado que pasará a engrosar los estómagos de los zombies que irrumpen en la tienda. Cada personaje tiene un valor final, cuando al terminar el juego llega el helicóptero a salvar a los pocos sobrevivientes, por lo que hacer sobrevivir a una muchachita resulta mucho más difícil, pero potencialmente puntúa mucho más que hacer sobrevivir al pistolero.

Ya que estamos, una reflexión: si en las elecciones venideras también pudiésemos votar con llamativas rueditas de colores a quién se van a desayunar los zombies, seguro que quedamos sin candidatos semanas antes de setiembre.

Mall of Horror

En su mecánica, el juego está lo suficientemente bien balanceado como para que, salvo que tengas un instinto de supervivencia nulo (o al menos uno equivalente al de un hincha de Nacional que decide meterse en la tribuna Ámsterdam durante un clásico), la mayoría de los jugadores lleguen al último turno con posibilidades reales de ganar. En nuestra experiencia, se trató de un final de bandera verde, en el que el triunfo se lo llevó aquel que se guardó un as bajo la manga. O mejor dicho, una carta con una linda escopeta debajo de la manga.

Si tuviste la mala fortuna de palmar antes del desenlace, no te preocupes: tenés la chance de volver al turno siguiente ¡pero esta vez convertido en zombie!. Sin dudas, una linda oportunidad para perpetrar alguna maldad contra el resto de los jugadores que te mandaron bajo tierra. Salvo que, como en nuestro caso, el finado sea una persona que está totalmente imposibilitada de provocar maldad alguna. ¡Aburridoooooo!

Mall of Horror tiene cantidades de azar y táctica suficientes como para asegurarle al jugador más desorientado una posibilidad de colgarse al vehículo salvador al final de la partida. Eso sí, para llegar al "The End" en un estado medianamente aceptable, es necesario abrazar la temática del juego: ante hordas de descerebrados, sálvese quien pueda. Las dotes negociadoras, el don de persuasión, la capacidad de convencimiento y una dosis importante de suerte son absolutamente imprescindibles para evitar un destino siniestro.

Mall of Horror

Lo lindo del juego es que el recorrido, excelentemente apoyado en una temática bien sustentada en mecánicas de juego acertadas y valores de producción muy elegantes, es más que disfrutable. Jugarlo con marmotas o personas propensas a calentarse por idioteces puede despojarlo de su magia inherente, apoyada en el conocimiento de que las puñaladas por la espalda van a ser orden del día y que la habilidad de manipular al otro y prever con anterioridad movimientos en el tablero fortuitos van a asegurar un puestito, por lo menos, en cuartos de finales.

Al final del día, es bueno saber quién te va a dejar pagando del otro lado del supermercado cuando vengan los zombies. Hasta que se demuestre lo contrario, iremos acumulando escopetas y granadas en el búnker, así como cuidando mucho de todos nuestros amigos...

... (por lo menos hasta que empiecen a emitir gemidos e intenten comerse nuestro cerebro).

Mall of Horror


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