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Reseña: Deponia

Por el Juegos

Reseña: DeponiaQue las aventuras gráficas hayan dejado atrás su momento de mayor popularidad no significa que esta clase de juegos ya no existan. Una compañía alemana creó "Deponia", videojuego que recuerda a aquellos títulos clásicos sin tener olor a viejo.

Reseña: Deponia

Reseña: DeponiaSi tuviera que elegir una sola categoría de videojuegos para llevarme a una isla desierta, serían las aventuras gráficas. Ese estilo que tuvo su apogeo en la década de los ochenta y los noventa, que consiste en manejar a nuestro personaje, haciéndolo interactuar con otros e intercambiar objetos para ir logrando objetivos.

De aquella época recuerdo con mucho cariño a los creados por Sierra (King's Quest, Space Quest, Leasure Suite Larry) y por LucasArts (Monkey Island, Maniac Mansion, Sam & Max). Cada uno de ellos proveía de horas de diversión y bastante aprendizaje del inglés, sobre todo en aquellos más ochenteros en los que había que ingresar los comandos por escrito.

El siglo XXI hizo desaparecer a esta clase de experiencias lúdicas, suplantadas por otras en las que el jugador se ve más inmerso en la acción. Pero las aventuras gráficas no estaban muertas (tampoco estaban de parranda) y acabo de finiquitar una de ellas, sin ir más lejos.

Gracias a nuestro foro, pude descubrir el Deponia, una aventura gráfica estrenada el año pasado por Daedalic Entertainment. Una vez que estuvo a un precio razonable en esas "baratas" de Steam, fue adquirida por un servidos, jugada y completada, con algunos trancazos por supuesto.

El Universo en el que se desarrolla el juego tiene dos niveles. Abajo está un mundo repleto de chatarra en el que viven los pobres. Nuestro protagonista, Rufus, es uno de ellos. Y como ocurría en una gran cantidad de títulos (incluso en varios de los nombrados arriba) es un tipo imperfecto, egoísta, que lo único que quiere hacer es huir de ahí.

Es que sobre Deponia flota Elysium, un lugar mucho más bonito para vivir. Rufus no tendrá problema en utilizar a su ex novia, a sus amigos e incluso a una bonita muchacha del mundo superior con tal de alcanzar las estrellas.

Para ello tendremos que ir resolviendo los viejos y queridos puzzles, algunos más evidentes y otros con alguna vueltita que los dificulta bastante. Mi política en estos casos es la siguiente: reventarse la cabeza en los callejones sin salida, pero cuando estoy en riesgo de dejar de jugar para siempre, consultar en Internet. Durante el juego me topé con tres momentos callejonescos, pero finalmente llegué a la meta.

Todo esto en un marco agradable, con gráficos futuristas pero del estilo del tercer Monkey Island (incluyendo la jeta de Rufus-Guybrush). El humor de los puzzles también está presente y más de una vez deberemos pensar "fuera de la caja" para poder superarlos.

El juego utiliza un sencillo sistema de "botón izquierdo-botón derecho", y la barra espaciadora para encontrar los elementos interactivos de cada escena.

Los creadores del juego lo pensaron como una trilogía, y en cualquier momento estaré comprando la segunda parte. Antes de eso tengo otras aventuras (incluyendo las viejas de Sierra) que adquirí en otra barata y que me interesa probar. Estaré comentando acerca de ellas en un futuro no muy lejano.

Mientras tanto, sumo mi recomendación a esta aventura gráfica, nostálgica para aquellos que crecimos con ellas, pero que puede ser disfrutada por cualquier botija de esos que te baila frente al televisor o te pelea con ocho botones. Esto también es diversión.

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