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Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)

Por el Juegos

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)Skyrim es el estreno del año en materia de videojuegos, así como un tema constante en boca de los aficionados, aún meses antes de su lanzamiento.  La anticipación dejó paso el 11 de noviembre al análisis del producto final. ¿Valió la pena la espera o las expectativas estaban infundadas?

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)Mi relación con los “Elder Scrolls”, la saga de videojuegos de fantasía creada por Betheseda, puede informar mi posicionamiento a la hora de analizar la calidad del juego “Skyrim”, quinta entrega de la mencionada serie. No fui un gran seguidor de las aventuras en el continente de Tamriel hasta el cuarto juego, “Oblivion”. Si bien “Morrowind” me gustó (la tercera entrega, donde comencé a enamorarme del mundo desarrollado en la saga), demasiada apertura en un mundo enorme y algunos clásicos “glitches”, marca casi registrada de Betheseda, además de mi falta de atención y tendencia a distraerme fácilmente (“¡ardilla!”) conspiraron contra el hecho de jugarlo por un período extendido de tiempo.

Todas estas cosas se revirtieron con “Oblivion”, la cuarta parte de la saga, juego al que considero lo mejor producido en materia de RPGs-videojuegos hasta unos días antes de la salida del Skyrim. Oblivion tenía todo: una conjunción de libertad de decisión, apertura para la exploración, un mundo enorme pero contenido y con propósito, gráficos excelentes… el listado de bondades es casi inacabable. De todas formas, alguna “fealdad” en los personajes no-jugadores, animaciones extrañas y más “glitches” raros llevaron a que eventualmente lo dejara de lado (no sin antes llegar a nivel 50, conocer el mundo como la palma de mi mano y no haber hecho más que el 2 o 3 por ciento de la gesta central).

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)“Skyrim”, la continuación de los “Elder Scrolls”, tenía zapatos bien grandes que llenar y vaya si los llenó con holgura y elegancia.

En primer lugar, vale aclarar que estas “primeras impresiones” son tan solo eso, comentarios de alguien que pasó gran parte de su fin de semana absorto en el juego. Skyrim es prácticamente infinito por un sistema de gestas dinámico que implica un torrente inacabable de “misiones” que completar, si así le viene en gana al jugador; por esta razón, sería difícil de reseñar al terminarlo, simplemente porque no anticipo terminarlo nunca. La provincia de Skyrim, una de las nueve provincias que componen el Imperio de Cyrodill, la fuerza política dominante del continente de Tamriel, es sencillamente tan vasta que desafía lo abarcable en semanas de juego continuo. Pero, antes de adentrarnos en la apertura del Skyrim, ya que mencionamos algún elemento de la historia, conviene posicionarse previamente en el trasfondo argumental de la propuesta.

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)Cuando comienza el juego, la enorme provincia de Skyrim, hogar de los Nords (la etnia inspirada en vikingos y celtas del mundo de los Elder Scrolls, que impregna estética, religiosa y culturalmente a toda interacción en el juego), se ve sumida en el caos de una guerra civil que enfrenta a los leales al Imperio con rebeldes separatistas, liderados por un tal Ulfric, Jarl de Windhelm. Ulfric rechaza la incorporación política al Imperio, liderando un grupo de insurgentes denominados “Stormcloaks”, que busca derrotar al General Tullius, líder pro-imperial en la región.

A este caldero político-militar a punto caramelo llega nuestro personaje. El ingreso en Skyrim no podría ser más cinematográfico. Ni bien seleccionamos “comenzar partida nueva”, abrimos los ojos en una carreta, viajando con otros prisioneros (como nos enteraremos después) destinados al cadalso. Parece que nuestro protagonista (que no tiene nombre porque es tarea de quien lo crea designarle uno, lógicamente) trató de cruzar la frontera y fue tomado por rebelde por los Imperiales de turno, que deciden errar por el lado de la seguridad y cortarle el gañote junto con los otros indeseables.

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)Al llegar al patíbulo, un guardia nos llama y nos pregunta nombre, raza (ahí salta una pantalla para definición de nuestra apariencia y demás) y con pocos clicks del ratón tenemos un personaje completamente adaptado a nuestros deseos. Al acercarnos al patíbulo, cuando ponemos la cabecita en el bloque para que nos la rebanen, algo ocurre que impide la ejecución (obviamente, o sería el juego más corto y frustrante de la historia)… algo relacionado con el regreso de bestias míticas (no digo más porque ya me entretuve con otra cosa; ¡ardilla!).

A partir de aquí, la clásica apertura de los juegos de la compañía entra en acción. Estamos totalmente librados a tomar el camino de la gesta principal (que la hay y parece ser mucho más estructurada e interesante narrativamente que las ediciones anteriores) o ignorarla completamente. Ante nuestros ojos tenemos un mundo absolutamente enorme, maravilloso en detalle, color y contrastes, que pide a gritos ser explorado en su totalidad. Cada árbol es distinto, cada insecto, cada río, cada planicie, montaña, catacumba o pueblo se percibe como único y diferente al resto.

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)La majestuosidad visual con la que se despacha el Skyrim es realmente sorprendente. Pocas veces estuve ante un juego con tal despliegue para los sentidos (los que puede abarcar un videojuego, por ahora no mastiqué la caja ni froté mucho los discos de instalación) como el que presenta la producción de Betheseda. Cada rincón del mundo provoca la necesidad de explorarlo, así no sea más que para pararse al borde de un abismo en una montaña a fin de admirar las llanuras bajo el acantilado. Como las ediciones anteriores, los lugares, una vez explorados, conforman “marcadores” en el mapa del protagonista, quien puede viajar automáticamente a los mismos sin caminar la distancia intermedia.

La pregunta es, ¿quién querría hacerlo? El viaje es mucho más entretenido que el destino (lugar común que se aplica a la vida misma) y permite encontrar ruinas escondidas, cuevas, catacumbas y demás mojones turísticos del aventurero fantástico.

Además de esta libertad, el juego permite cazar salmones, cangrejos, libélulas, abejas y mariposas con la mano. ¿Qué otro producto similar brinda esa posibilidad? El detalle es tan minucioso que podemos llegar a pasar más de una tarde como el héroe menos heroico de todos, cazando mariposas en un valle entre montañas. O abejas.

¡Abejas! (les dije que tenía déficit atencional; dispensen este breve momento ‘¡ardillas!’ de la reseña).

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)La transición entre el día y la noche es hermosísima; ver salir las dos lunas entre las montañas es un espectáculo digno de balde de popcorn. El sonido acompaña estas transiciones, con algunos de los mejores efectos sonoros en un juego de los que tengo memoria. Nuevamente, la fidelidad triunfa sobre cualquier otro elemento: los sonidos típicos del día (las malditas chicharras del mediodía) o de la noche (más de una vez corrí a esconderme, al inicio de mi viaje, al sentir los aullidos hambrientos de los lobos y no tener más que un cuchillo para defenderme) funcionan de forma más que adecuada para sumergir al jugador en el mundo. Por supuesto, como ya anunciaba el tráiler, una banda sonora magnífica y digna de estreno cinematográfico acompaña con un toque ligeramente ‘LordoftheRingsesco’ cada una de nuestras recorridas.

Lo mejor de todo es que el juego, increíblemente, pesa nada más que 6 Gbs y requiere recursos más que razonables para lo esperable en semejante despliegue bombástico. Si recuerdan la petit debacle del Oblivion en cuanto a la demanda de recursos excesiva que para su momento implicó, este nuevo panorama es más que alentador. Bien programado, un juego no requiere 45 Gbs ni 10 Gbs de RAM. Desde la ignorancia, pero alimentado por una sospecha suspicaz constante, me da la impresión que la cuestión está en cómo se estructura el juego  y no en la apoyatura de fierros que tenga.

Poca demanda de recursos, muchos insectos, sonido excelente… ¡abejas!

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)La jugabilidad del juego es otro de sus puntos fuertes, transformando a Skyrim en uno de los RPGs que recomendaría sin reparos a cualquier jugador novato. La complejidad escala con el personaje, por lo que las situaciones que enfrentamos implican desafíos apropiados en todo momento (más allá de que, si fallecemos por mordedura de dragón o puñalada de guerrero, o por cualquier otra razón, el juego carga automáticamente la última partida salvada).

Además, toda la minucia habitual de administración de estadísticas y puntos para distribuir al alcanzar un nuevo nivel está automatizada y simplificada. Cuando alcanzamos un nuevo escalón, la opción está en aumentar tres elementos (Magia, Salud, Resistencia) y elegir algún ‘perk’, una habilidad en la categoría que más nos interese (hacer más daño con armas de dos manos, mejorar la capacidad de persuadir a alguien de algo, etc.). Con esto, está pronto. Fácil como la tabla del 0.

La "subida" de todas las demás habilidades se da naturalmente en el juego, al usarlas. Si decidimos utilizar constantemente espadas de una mano con escudo, nuestra habilidad de "armas de una mano" y "bloqueo" van a subir automáticamente. Si encaramos la mayoría de las situaciones peligrosas con cháchara, terminaremos con puntajes altos de "speech" (algo así como persuasión en este contexto). Toda mejora en el juego está automatizada y depende de cuánto usemos una habilidad, lo que además permite mejorar orgánicamente al personaje, sin tener que distribuir puntajes de forma arbitraria.

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)El apartado combate y magia es la simpleza en persona, con un resultado más que atractivo. El botón izquierdo del mouse controla nuestra mano izquierda, el derecho la derecha (obviamente). Esto implica que atacar con espada y escudo supone equiparlas en las manos correspondientes y presionar los botones asignados en los momentos adecuados (por ejemplo, cuando algún bandido indeseable está tratando de hurtarnos nuestras abejas). De esta forma, es posible utilizar un arma en una mano y un hechizo en la otra, para un resultante "mago-guerrero" muy atractivo.

El mundo de Tamriel está plagado de poderes especiales que pueden descubrirse ("gritos", un tipo de poder sonoro heredado de los dragones), o de tomos de los que apropiarse (leer grimorios es la única forma de aprender nuevos hechizos), o de detalles que desenterrar…

… y no olvidemos a los insectos.

Sin duda, un juego con este grado de ambición no puede estar exento de algunas fallas técnicas. A veces las animaciones son un poco bruscas. Por ejemplo, ayer apuñalé a un hombre-gato (en mi defensa, el minino intentó apuñalarme primero) y su cola siguió moviéndose misteriosamente luego de fallecido. Algunas texturas no son tan atrayentes como parecen a simple vista, lo que resta sorpresa al acercarse a algunos objetos, y cuestiones menores de esa naturaleza.

De todas formas, estos detalles son parte del encanto del juego y algo que ayuda misericordiosamente a reconectar con el mundo real. Skyrim es un juego tan inmersivo que no existe forma de ‘jugar un ratito’: cada zambullida en su mundo deja gusto a poco, ya que no hay nada comparable a vagar por planicies inabarcables para el ojo sin un objetivo determinado más que explorar. Esta modalidad permite encontrar tumbas semienterradas, comunidades aisladas, forajidos, viajeros o cuestiones aún más extrañas y sorprendentes (en mi última partida me crucé con un gigante a cargo de una manada de mamuts que se sintió claramente intimidado por mi yelmo con cuernos, propinándome una zalipa de proporciones considerables).

Skyrim: The Elder Scrolls V (Primeras Impresiones)

Skyrim es una de las experiencias más ambiciosas de videojuego alguna vez concebidas. En un año de estrenos fantásticos (ya confirmados o por confirmar, al estilo Minecraft, MW3, Batman: Arkham City y tantos otros) el Skyrim resalta como una bola de plasma incandescente (me gusta más decir esto que ‘estrella’) en la constelación de excelentes propuestas existentes. Su precio en Steam (la única forma de conseguirlo para nosotros, si queremos obviar la retención en aduanas y el posterior veneno condensado en el corazón de quien tenga que ir a retirarlo-desaduanarlo), de poco más de 50 dólares, puede parecer excesivo para nuestros estándares de pobreza, hasta que uno se da cuenta de una sencilla cosa: por ese precio estamos pagando la inmersión en un mundo maravilloso, absolutamente incomparable con nada que haya venido antes. Por lo mismo que pagarían dos idas al cine en familia (conversiones rápidas mediante), tienen el juego para siempre, en un único pago y con todas sus actualizaciones descargables a media que vayan saliendo.

Skyrim es un firme contendiente a “mejor juego de PC de la historia” en mi ranking interno personal. La última producción de Betheseda demuestra que la dedicación y la atención al detalle, además del amor por un mundo ficticio palpable y latente en cada rincón, produce resultados incomparables. Como mencionaba, Skyrim probablemente sea el juego más ambicioso de la historia, promesa que cumple con cada paso dado por el jugador en un mundo que vive, respira y muere con cada golpe de espada o lluvia de llamas de dragón desatada.

Nada se le compara; si tienen la posibilidad de jugarlo, recomendado al 300% o más.

Si me disculpan, una reseña tan extensa me dejó con ganas de explorar un rato más… Tenía algo que decirles, pero en realidad…

¡Abejas!

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