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Fundación e Imperio

Por el Libros

Fundación e ImperioLa primera mitad del libro enfrenta a la Fundación contra los restos del Imperio Galáctico, que darán dura batalla por el dominio de las afueras de la galaxia. Sin embargo, el enemigo más fuerte será un mutante que no estaba previsto por la psicohistoria de Hari Seldon.

Fundación e ImperioCuando dejamos a nuestros amigos del planeta Términus, la Fundación se había establecido como grupo dominante dentro del pequeño grupo de estrellas cercanas. Gracias al uso de la tecnología y el comercio, combinados con un poco de misticismo, fueron evitando los conflictos armados con sus vecinos y la inteligencia prevaleció sobre la barbarie.

La idea de Hari Seldon, recordemos, era establecer una Fundación en el punto más alejado de la galaxia, mientras en el centro la poderosa Trántor caía a pedazos arrastrada por su propio peso. En este segundo libro conoceremos parte de lo ocurrido en la capital del antes fabuloso Imperio Galáctico.

Pasaron dos siglos desde que los sabios se fueron a Términus con el (falso) objetivo de elaborar una Enciclopedia Galáctica y desde entonces todo lo relacionado con Seldon y la psicohistoria pasó a ser casi mitológico.

Bel Riose es el protagonista de la primera mitad del libro. El joven militar fue enviado a la periferia y allí se encontró con la historia de los "magos" que dominaban mejor que nadie el poder atómico. Mediante una conversación, recurso favorito de Isaac Asimov para contarnos la historia de una galaxia entera, reconstruirá el "cuento infantil" de Hari Seldon, quien previó la decadencia del imperio y tomó medidas para reducir el período de oscuridad.

Mientras tanto, en la Fundación propiamente dicha, los rebeldes de antaño se convirtieron en los burócratas de hoy. La confianza en lo ineludible del triunfo de su modelo (debido a las predicciones de Seldon, quien se aparece durante cada una de sus "crisis") supera el temor ante la presencia cercana del mencionado general con ansias expansionistas.

"El Imperio no puede ganas, ¿verdad? Contamos con la afirmación de Seldon de que al final formaremos el Segundo Imperio. Esto no es más que otra crisis. Ha habido tres con anterioridad".

Con ayuda del autor, empezamos a irritarnos por ese grupo de inertes, que además se creen seguros ganadores. La Fundación comienza a ser el enemigo de su propia narración.

La cosa se equilibra cuando el Imperio demuestra ser un enemigo poderoso y Riose se atreve a enfrentarse a la Fundación. Se suceden, por fin, varias batallas espaciales, recapituladas en conversaciones. El general demuestra ser un muy digno adversario y la única esperanza de los periféricos reside en un plan traído de los pelos, que incluye tener una audiencia con el emperador Cleón II.

Al final, es Riose el responsable de su propia derrota, por circunstancias lógicas del "juego de tronos", que Seldon había previsto y Asimov nos muestra con calidad. A mayor éxito, mayor fracaso, nos venía diciendo desde el comienzo.

La segunda mitad del libro enfrenta a la Fundación con un enemigo imprevisto. Cuando todo el tablero estaba dispuesto para una guerra civil (les dije que los popes de la Fundación estaban durmiendo en los laureles), entra en escena una pieza extraña, única y misteriosa: el Mulo.

Nadie lo ha visto, pero en los últimos dos años conquistó varios planetas y con su armada creciente puso en la mira a la Fundación. En el momento más disfrutable del libro, varias personas se reúnen a escuchar un nuevo mensaje grabado por Hari Seldon, en donde seguramente daría pistas de cómo derrotarlo, y el viejo se pone a hablar de cualquier otra cosa.

Y ahora, ¿quién podrá defendernos? La gente de Términus lleva dos siglos confiando en una grabación holográfica que le dice lo que tiene que hacer. La derrota frente al Mulo está garantizada y esto le devuelve la gracia a los que está ocurriendo. Tanto determinismo paspaba un poco.

De nuevo, la única esperanza parece estar en manos de unos pocos individuos. Aunque esta vez parece ser verdad. Quizás la solución contra este mutante, cuya presencia desbarajustó todos los cálculos de la psicohistoria, esté en la Segunda Fundación. Para eso hay que encontrarla primero.

Entre los protagonistas de la búsqueda se encuentra la primera mujer destacada de la saga, algo muy bienvenido por los lectores. El grupete llegará hasta la capital del Imperio Galáctico cien años después de la primera parte, cuando el poco poder restante reside en Neotrántor, cerca del original, y en manos de un viejo con muy pocas luces.

La historia del Mulo es el momento más Shyamalanesco y, como tal, pierde cierta efectividad en una segunda lectura. El peso de la narración cae demasiado en esperar a que finalmente entre en escena este muchacho y cuando lo hace ya es demasiado tarde. Digo, porque ocurre a pocas páginas de terminarse el libro.

El desenlace, sin embargo, es muy bueno. Incluso frente a la conocidísima manía de los villanos de explicar sus planes con lujo de detalles. Y lo deja a uno enganchado para el libro siguiente mucho más de lo que nos dejaba el primero para el segundo.

Así que, Segunda Fundación, allá vamos.

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