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Old Man's War (2005)

Por el Libros

Old Man's War (2005)“Old Man’s War”, la novela debut de John Scalzi (The Ghost Brigades, Fuzzy Nation, Redshirts), está considerada una de las mejores propuestas de ciencia ficción de la última década. Mis balbuceos explicativos cuasi-seniles al respecto, a continuación.

Old Man's War (2005)Las dos líneas iniciales de “Old Man’s War” (traducida al español como “La Vieja Guardia”) hacen referencia a dos hechos fundamentales en la vida de John Perry, el protagonista de la novela. Al cumplir 75 años, el veterano decide hacer dos cosas: visitar la tumba de su amada esposa fallecida y enlistarse en el ejército.

Esta premisa inicial da la pauta de que no estamos hablando de un libro ambientado en nuestros días. Un hombre con tres cuartos de siglo a cuestas tiende, por lo general, a ser un soldado de infantería bastante pobre (puede llegar a aburrir hasta el hartazgo al enemigo con anécdotas de sus años mozos, al mejor estilo Abe Simpson, pero más allá de eso y “carne-de-cañon-con-incontinencia-urinaria” no podríamos esperar). Como podrán suponer, esta situación inicial da la pauta de que tampoco estamos hablando de nuestras tierras, por más que un anciano de esa edad haría juego con el desarrollo armamentista uruguayo de nuestros días (nuestros aviones son reliquias de la Segunda Guerra, muchas veces, además de que nuestro tiempo estimado de supervivencia ante un eventual ataque invasor sería de aproximadamente 3 minutos, e implicaría arrojar innumerable cantidad de piedras y/o rompecoquitos a los aviones enemigos).

Algo huele a… viejo.. en Dinamarca.

En realidad no es Dinamarca, sino EEUU unos cuantos años en el futuro. Como habrán podido suponer, “Old Man’s War” es una novela futurista. Fue publicada en 2005 y nominada al premio Hugo en 2006, cosechando innumerables elogios de crítica y público en el ínterin. A modo de ejemplo, en una reciente encuenta de Tor, la reconocida editorial de ciencia ficción estadounidense, Old Man’s War resultó primera a partir del voto de los lectores como “novela de ciencia ficción más importante de la década”.

La serie cuenta con varias secuelas a cuestas (“The Ghost Brigades”, “The Last Colony”, “Zoe’s Tale” y la próximamente a publicar “The Human Division”, que Tor lanzará experimentalmente en forma secuencial y periódica en forma digital, estilo ebook). Al mismo tiempo, “Old Man’s War” cuenta con una adaptación cinematográfica en proceso, bajo la dirección de Wolfgang Petersen (escalofríos: “Troy”, “Poseidón”) y escrita por David Self (menos escalofríos, un poco de chucho, ligera esperanza: “Road to Perdition”, “The Wolfman”).

A fin de cuentas, todo el entusiasmo generalizado, ¿está justificado?

Podría pasar 75 años asintiendo con la cabeza y diciendo “Old Man’s War es una de las novelas más condenadamente entretenidas que leí en años”, pero creo que basta con un simple, rotundo y categórico “si”.

Old Man's War (2005)La novela está narrada en primera persona por el mencionado John Perry, hombre retirado, con un hijo distante y una esposa fallecida hace unos cuantos años. El futuro de “Old Man’s War” (OMW en adelante, para evitar entumecimiento de dedos y/o ojos) es inicialmente familiar a ojos modernos, con un grado incremental de extrañeza que John Scalzi revela hábilmente a lo largo de la novela, en dosis justas para no aturdir al lector y no generar deposiciones expositivas insalvables. El mundo de OMW sufrió cambios sociopolíticos considerables, basados en gran parte en el descubrimiento de tecnología que permitió los viaje interespaciales. La posibilidad de viajar a las estrellas (bueno, no literalmente a las estrellas, o sería un viaje muy corto con un destino de lo más fugaz) permite “desinflar” la tensión política y económica de una Tierra al borde del colapso económico y energético. Por supuesto, encontrar otros espacios de posible colonización implica problemáticas nuevas, a saber, la más evidente: el universo no es siempre (ni siquiera ocasionalmente) benevolente con una raza de monos pelados en diáspora progresiva. El contacto con civilizaciones extraterrestres es por lo general del tipo “disparo antes, limpio las manchas de sangre del uniforme después”, basado en la idea de que cada centímetro de terreno espacial ganado es necesario para la supervivencia de nuestra especie. Sin lugar a donde ir, estamos condenados a matarnos entre nosotros, o morir por falta de recursos.

Quienes encuentren paralelos con “Starship Troopers”, de Robert A. Heinlein, o “The Forever War”, de Joe Haldeman, puede anotarse un poroto en su libreta de “referencias de ciencia ficción que saco al leer una reseña de un libro”. En mi caso, no tuve el gusto de leer la novela de Haldeman todavía, por más que tengo claro de qué va su trama. Por supuesto, ayuda que Scalzi mismo agradezca a Haldeman en las reflexiones post-final, citándolo como su mayor influencia estructural y argumental en la escritura de OMW. Lo que es evidente desde el principio es que estamos hablando de una novela que fácilmente puede catalogarse en el género de ciencia ficción “militar”.

John, con pocas ataduras a este mundo, decide hacer lo que hacen muchos jubilados y pensionistas, que encuentran alimentar a las palomas y codear-empujar a la gente en el 142 de mal gusto (pocos, sin duda): enlistarse en las CDF (Colonial Defense Forces), renunciar a toda atadura terrestre (una vez en las tropas, el individuo en cuestión no puede regresar a la Tierra, no sea cosa que termine “importando” una versión marciana de sífilis que acabe con el 99% de la humanidad en 48 horas) y eventualmente, si sobrevive, establecerse en alguna de estas colonias, a las que defiende durante todo su servicio militar, en algún sistema solar perdido del universo.

(Querida Tierra, fue un gusto conocerte. Prometo defender a tus hijos en un lugar espantoso de alguna galaxia, probablemente morir en el intento y no llegar nunca a cosechar mi huerta soñada en un mundo con tres soles y roedores evolucionados barbáricos)

Old Man's War (2005)Por supuesto, como mencionamos al arranque, la efectividad de combate de un cuasi-octogenario, por más Gevral que tome y volteadas de perro que evite, tiende a ser escasa, en el mejor de los casos inexistente (salvo que usen al vejete en cuestión como escudo para balas móvil). Enrolarse en las filas de la primera línea de defensa de la humanidad estelar contra amenazas de otros mundos implica pasar por un proceso de cambio físico y mental de lo más intrigante, desconocido para el terrícola nativo promedio, que centra narrativamente el primer cuarto de novela. Contarles cómo se da este cambio y lo que implica sería arruinar uno de los nudos fundamentales de OMW, por lo que optamos por un recatado silencio. Baste decir que John sufre modificaciones que lo transforman en algo mucho más extraño de lo que pudo llegar a anticipar en sus previsiones más salvajes.

La vida en las CDF tiene los beneficios y peligros que pueden imaginarse: una expectativa de vida aumentada y drásticamente reducida, al mismo tiempo, por las inclemencias de los encuentros regulares con entidades que no entienden por qué estos primates con aires de grandeza decidieron venir a establecerse justo en la esquina de su planeta. Los lazos que se tejen entre compañeros de armas son fugaces y profundos, al mismo tiempo. La naturaleza de la matanza casi indiscriminada y prácticamente ilimitada que están obligados contractualmente a ejercer tiene un peso psicológico importante para un soldado que, por definición, dejó de ser “humano” al poco tiempo de despedirse de la dentadura postiza en el vaso al lado de la cama. Estas vicisitudes, además de la narración de las aventuras-desventuras de John Perry 2.0, son las que centran la historia de OMW, le dan sangre, vida y pulso láser.

Old Man's War (2005)Scalzi desarrolla con eficiencia especulación científica que va desde la descripción de nanotecnología asociada a la producción de diversos elementos orgánicos e inorgánicos, viajes interestelares a velocidad mayor que la luz (por más que la tecnología implicada no funciona exactamente por ese lado), implantes neuronales, clonación, modificación de conciencia, transhumanismo, etc. La ciencia detrás de estos conceptos, si bien de un corte especulativo que dudo que provoque abrazos empáticos en la comunidad científica más recalcitrante, le otorga por momentos a OMW una cualidad casi “dura” (en categorización de género) que matiza los momentos más “space opera” generalizados de la trama.

Sin embargo, una de las mayores fortalezas de Scalzi radican en la caracterización de su personaje principal, John Perry. Independientemente de su paso por la vida militar, algunos de los momentos narrados por el septuagenario soldado tienen una calidez y humanidad que lograron arrancarme una lagrimita traicionera como si de “Up” de Pixar se tratase. Scalzi entiende a sus personajes, los sitúa en situaciones imposibles, les da coherencia a la hora de tomar decisiones y los reviste de mucha calidez, que acercan al lector a un protagonista progresivamente más extraño. Es imposible no encariñarse con la banda de Perry cuando se unen en la primer gran aventura de la segunda mitad de su vida, así como no entristecerse con el destino de varios (estamos hablando de una guerra infinita, interminable, inacabable: extrapolen resultados). Resulta muy difícil no conmoverse con la narración de Perry de la vida con su esposa, en momentos de recuerdo que le dan profundidad adicional a algunas decisiones del protagonista.

Scalzi estructura una historia épica con maestría, en capítulos cortos cargados de “cliffhangers” imposibles de ignorar al finalizar. OMW es un ejemplo claro de novela que puede provocar desvelos y llegadas tardes al trabajo (lo digo por experiencia). El tono vertiginoso de la narración esconde una profundidad engañosa, realzada por la falta de “moralismo” en la condena o justificación de la guerra. No es difícil ver para dónde apunta Scalzi, via Perry, en cuanto a la definición de la naturaleza de los conflictos bélicos, pero compete al lector deducirlo. Nuevamente, agradecido por el enfoque y la confianza, John. Me gusta mucho que me traten como un lector con capacidad de discernimiento y juicio propio. 

Poco más me queda decir sobre OMW que no implique ensalzarla con epítetos elegíacos variados y rimbombantes. En pocas palabras, es una novela muy entretenida, sólida en cuanto a especulación, con maravillosa caracterización y acción constante que no deja respiro. Uno de los debuts más consistentes y remarcables de la ciencia ficción de los últimos años.

Old Man's War (2005)Si quieren conseguirla, recordemos en primer lugar dónde vivimos, para evitar descorazonamientos. No es necesario tener 75 años para darse cuenta que, en nuestros lares, conseguir literatura de género consagrada resulta difícil hasta que pasa un tiempo prudencial desde la publicación de la obra en cuestión (digamos, unos 10-15 años). En inglés, la pueden comprar por poco dinero, en casi cualquier librería en línea; en español, pueden arrimarse a amazon.es, donde aparece como “La Vieja Guardia” (con una portada espantosa, que da ganas de extirparse los ojos con un bisturí láser, y a casi 18 euros).

Sea como sea que accedan a la obra, no duden en hacerlo. Excelente novela, absolutamente recomendable y disfrutable.

No esperen a tener 75 años para leerla, ya que quién sabe si para ese entonces la tecnología existente nos permite disfrutar la lectura de la misma de manera eficiente. Seguramente, cuando llegue a esa edad (si llego) estaré más preocupado por cambiar mis pañales que por leer literatura de anticipación. A disfrutar de la juventud lectora, muchachada, que la vida se apaga y es breve.

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