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Red Dragon: la novela

Por el Libros

Red Dragon: la novelaEn 1981, Thomas Harris escribió la novela en la que nos presentó al hipnótico Hannibal Lecter. Sin embargo, mucho más que la historia de este caníbal, tenemos aquí la historia de la lucha entre el bien y el mal, encarnados por dos muchachos bastante disfuncionales.

Red Dragon: la novelaNo me considero un fanático de "all things Hannibal". Como casi todos, conocí a los personajes del novelista Thomas Harris a través de la adaptación de The Silence of the Lambs (El Silencio de los Inocentes) y quedé fascinado por la forma en que Anthony Hopkins construía a un villano memorable con unos pocos minutos de pantalla.

Más adelante sufrí Hannibal (la película), disfruté Red Dragon (la película) y evité Hannibal Rising. El público también empezó a evitarlo. Pasaron algunos años hasta que Bryan Fuller, un productor televisivo con una mirada muy personal, se atreviera a meterse con estas vacas sagradas y presentarnos su versión de Hannibal Lecter.

Mordisco a mordisco, Hannibal (la serie) me convirtió en fanático y como prueba están las reseñas de cada uno de sus episodios, las temporadas en blu ray y hasta unos macacos que decoran mi biblioteca. A falta de varios meses para el regreso de la serie, tenía un vacío de Lecter muy difícil de llenar. Y no un vacío de los que el doctor tiraría a la parrilla.

Al rescate llegó Hank Scorpio, viejo conocido de esta página, quien me prestó las dos primeras novelas del Lecterverso. Comencé por Red Dragon y como tantos otros libros que arranqué a leer el año pasado, quedó por la mitad. Las noticias acerca de la adaptación de este texto en la próxima temporada de Hannibal (y las ganas de terminar todos los libros que quedaron por la mitad) me llevaron a leer el resto en unos pocos días.

La novela fue publicada en 1981, dato a tomar en cuenta no sólo por la lentitud con que la información policial viajaba de una ciudad a la otra, sino por la originalidad en el tratamiento de "la historia sobre el asesino serial". No estoy diciendo que Harris haya descubierto la pólvora, pero sí que en aquella época uno no encontraba pólvora a la vuelta de cada esquina.

"El Hada de los Dientes" (luego rebautizado "El Dragón Rojo") era un little crazy man of the war que se metía en las casas de familias típicas estadounidenses y las asesinaba de forma cruel. Después del segundo familicidio, el capo del FBI Jack Crawford decidió pedirle ayuda al tipo que mejor entiendía la mente criminal: Will Graham.

La relación entre Crawford y Graham es la columna vertebral del libro. Al igual que en la serie, el primero sabe que el "poder" del segundo (una suerte de superempatía) es clave para detener al asesino. Y también sabe que el uso de este poder es peligroso, ya que ponerse en los zapatos de los asesinos deja secuelas en Will, un tipo que ya viene golpeado por hechos del pasado (entre ellos, la detención del jodido Lecter).

Gran parte del libro está dedicada a la lenta investigación policial. En paralelo, Harris nos cuenta acerca de la persona detrás de los homicidios, es decir, el objetivo de la investigación. Como lector, uno corre el riesgo de creerse más inteligente que el FBI y exigirles que unan los puntos de manera inmediata. Sin embargo, esto no es un episodio de CSI, por lo que las pistas no se analizan en 44 minutos sino a una velocidad "real".

Hannibal terminará en medio de la pesquisa. El autor nos lo da en cuentagotas y probablemente sea eso lo que lo vuelve al mismo tiempo más peligroso y misterioso. Como muestra, basta señalar que el momento de mayor tensión de toda la novela no es uno de los crímenes, ni una persecución, sino una carrera contra el tiempo revisando las pertenencias de la celda de Hannibal, antes de que él pueda darse cuenta.

Con cada capítulo, el foco de la narrativa va cambiando. A la historia de Will comienza a intercalarse la historia del Dragón Rojo. Mientras nuestro protagonista logra meterse en la mente del asesino serial, los lectores nos iremos metiendo en su complicado presente e incluso en su pasado, para (también) ir entendiendo un poco más cómo funciona esa mente criminal. Seremos un poquito Willes y eso, como dije antes, trae cola.

Si algo demuestra el éxito de Harris es que, en un momento de la historia, al tipo detrás del Dragón se le ofrece la oportunidad de modificar su conducta, algo que hasta entonces parecía imposible. Al lector le resulta atractiva la idea de la salvación del despiadado criminal, aunque más no sea para que deje de matar familias idílicas. Lo cierto es que, durante unos milisegundos, uno quiere que al malo le vaya bien.

La resolución de la historia está muy bien llevada, con consecuencias reales para la mayoría de los protagonistas.

Red Dragon no es un page turner de esos que no podemos dejar ni por un segundo, pero la fluidez en la prosa de Harris y la forma en que nos muestra diferentes puntos de vista hace que la lectura sea ágil y que, pese a sus 450 páginas, se lea en poco tiempo. The Silence of the Lambs es bastante más corto, así que todo indica que este año tendré al menos dos marquitas en la lista de novelas de Thomas Harris que pude terminar.

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