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Reseña: Tell-All

Por el Libros

Reseña: Tell-AllLa gente suele polarizarse en lo que se refiere a la literatura de Chuck Palahniuk: o lo aman o lo odian. Suelo disfrutar sus novelas pero no tengo una venda en los ojos, y mi sensación es que esta historia, sobre una actriz de Hollywood en decadencia, está dentro de lo más flojón del autor.

Reseña: Tell-AllEn sus últimos libros, Palahniuk había comenzado a prestarle cada vez más atención a la forma, por sobre el contenido. Las frases rítmicas (casi mantras) de sus personajes se repiten cada vez más, y hay casos como el de "Pigmy" ("Pigmeo"), en donde toda la narración está escrita en el inglés roto de un estudiante chino que se radica en Estados Unidos (la traducción al español pierde un poco la dificultad de tratar de entender lo que dice, ayudando en la tarea y traicionando la intención del autor).

Aquí la inclinación hacia el lado de la forma es absoluta, y el contenido queda relegado a excusas para que el narrador siga describiendo el paisaje. Quien cuenta la historia, en este caso, es Hazie Coogan, la asistente de Katherine Kenton, una adorada estrella de Hollywood que no atraviesa sus mejores días.

El principal problema del libro es que todo recae en los hombros de Hazie-narradora, y ella no es buena en su papel. La historia está contada (a veces, porque cuando no le sirve hace trampa) como si describiera escenas de una película. "Acto uno, escena uno comienza con..." son las primeras palabras del libro.

Otra característica será que Hazie todo el tiempo cita a famosos de la Era Dorada de Hollywood, y cada uno de los nombres está marcado en negrita (forma). Lástima que el 95% de los nombres resultan desconocidos al lector promedio, y uno piensa que se trata de un ejercicio masturbatorio del autor, demostrando cuánto sabe de cine. Al final de la novela la narradora reflexiona y dice que todos ellos tan sólo son "personajes de reparto en la vida de los otros", pero a esa altura es demasiado tarde para justificarlo.

En la novela, Katherine conoce al hombre de sus sueños (de ese momento de su vida) y Hazie hará todo lo posible de salvarla de este buscavidas que solamente quiere hacerse rico vendiendo unas memorias de su vida con ella. Los únicos momentos en donde realmente aparece el Palahniuk ponzoñoso (lo del desfile de niños no mueve un pelo), están en una ficción dentro de la ficción: adentro del mentiroso libro del vividor Webster Carlton Westward III.

Además de describir los fogosos encuentros sexuales entre la estrella y él, relata cómo ella le pide que luego de su muerte siga teniendo relaciones con muchas mujeres, para que puedan comprobar su increíble virilidad.

Es el único chiste repetido de los muchos recursos (mantras) repetidos a lo largo de la novela, como las malas traducciones y el síndrome Tourette de nombres famosos. Gran parte de la novela termina siendo la repetición de actos de las dos mujeres en contra del galancete.

Se lee rápido, por lo menos. También se leía rápido "Snuff" y dejaba una mayor satisfacción al final de la lectura. Parece como si el autor hubiera tomado sólo lo peor (o lo superficial) de aquella historia-anécdota sobre el porno y lo hubiera trasladado a Hollywood. Si lo vacío del libro es por lo vacío de la industria del cine, quedé fuera del chiste.

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