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Reseña: The Princess Bride

Por el Libros

Reseña: The Princess BrideUn guionista de Hollywood decide adaptar la novela de aventuras que le leían cuando era niño, publicando sólo las mejores partes. Todo esto no es más que una gran mentira, con sucesivos niveles de ficción que distraen de una trama (la de aventuras) altamente recomendable.

Reseña: The Princess BrideSin ser un cinéfilo, tengo la década de los 80 bastante cubierta en lo que a películas destacadas se refiere. Sin embargo, desde hace un tiempo un título de culto comenzó a aparecer en los sitios que frecuento.

En Topless Robot la mencionaron hace poco en su lista de películas para nerds con más frases recordadas, pero lo que me convenció de acercarme a esta obra fue cuando el autor del libro en el que fue inspirada apareció en la lista de los mejores autores ficticios de fantasía. ¿Ficticios?

La obra en cuestión, para aquellos que no hayan leído el título de la nota, es The Princess Bride, que en nuestro país se conoció como "La Princesa Prometida". Decidí empezar por el libro (la película todavía no la vi) y de éste se trata la reseña.

En la tapa se lo anuncia así: "la clásica historia de amor verdadero y elevada aventura de S. Morgenstern". Lo que se ofrece al lector es "la versión con las partes buenas", reducida por William Goldman. En 1973 habrá engañado a unos cuantos, pero hoy en día alcanza con fijarse en Internet para descubrir que ese tal Morgenstern no existe.

Goldman (autor de novelas y guiones de películas como "Misery" y "Todos los hombres del presidente") se imagina como un tipo muy parecido a él, un guionista de Hollywood que desea regalarle a su hijo el libro de aventuras que le leían en la infancia, y al conseguirlo descubre que su padre había omitido las partes más aburridas, así que él intentará editarlo y hacer lo mismo.

Las mencionadas aventuras son la parte más interesante del libro. En un desconocido reino europeo se vivió una aventura con una doncella hermosísima, su enamorado, un grupo de ladrones de diferentes partes de Europa, un pirata sanguinario y dos perversos miembros de la corona.

Una vez que esta divertida historia comienza, el autor interrumpe en varias ocasiones, en tono jocoso, contando (por ejemplo) que omitió decenas de páginas referidas al armado y desarmado de valijas con ropa. Esto dinamita un poco la figura de Morgenstern, porque es difícil de imaginar a un autor que maneje tan bien algunos tiempos (en materia de acción) y tan mal otros.

De todas maneras, funciona en materia de humor. El problema es que Goldman comienza a armar una suerte de "Inception" literario, con varias capas. Porque el libro habla de un Goldman (falso) que recuerda un libro de su infancia, que resulta estar inspirado en hechos reales (dentro de esa ficción). Para peor, las sucesivas ediciones del libro agregan prólogos y epílogos en donde el autor conversa con Stephen King acerca de la edición de la secuela y viaja al reino para recabar información.

Esto sería más disfrutable, de no ser por un simple detalle: la voz narrativa de Morgenstern y la de Goldman son idénticas. Goldman utiliza la letra cursiva porque sus comentarios se confundirían con los del falso autor, con quien comparte el sentido del humor y el vocabulario. Siempre considerando que Goldman hizo una "reducción" de la obra y no una "reescritura".

Tampoco ayuda que el anticlimático final de la novela original esté sucedido de los esfuerzos por escribir una secuela, de la que solamente "redujo" el primer capítulo. Entonces, ¿por qué recomiendo este libro?

Porque cuando Goldman se olvida de que hay dos narradores (gemelos) compitiendo entre ellos y se desata la pluma de Morgenstern, los diálogos y las escenas son inolvidables, incluyendo todas las de Inigo Montoya, el mejor espadachín del mundo, quien tiene una misión que cumplir y una frase pronta para cuando lo haga. "Hola. Mi nombre es Inigo Montoya. Usted mató a mi padre. Prepárese para morir".

La historia del falso Goldman, su hijo y su nieto (el verdadero Goldman tiene dos hijas) también es interesante. El que tiene sus propios capítulos, no el que se mete a interrumpir en una extraña cacofonía.

Si uno logra superar los dos prólogos (con claridad los dejé para después de leer el libro) y no se marea con el coro de narradores, podrá disfrutar de una gran aventura, o de parte de ella. Goldman no es el mejor escribiendo finales.


ACLARACIÓN: después de escribir la reseña me puse a chequear los comentarios de Amazon, y hay mucha gente que se queja porque le vendieron la versión reducida y otras quejas por el estilo. Seguramente alguno sea en broma, pero que tanta gente haya caído en la trampa cuando la evidencia está sobre la mesa (empezando por los países que no existen) me hizo revalorizar un poco este juego Andy-Kauffmaniano, que en 1973 habrá hecho estragos.

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