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Supergods (Grant Morrison)

Por el Libros

Supergods (Grant Morrison)A mediados de año, Grant Morrison publicó “Supergods: Our World in the Age of the Superhero”, libro en el que propone un viaje por la historia de los superhéroes mezclado con una alta dosis autobiográfica. El 6 de enero llegan los Reyes, todavía están a tiempo de agregarlo en la lista.

Supergods (Grant Morrison)No es ninguna novedad que los superhéroes están atravesando un momento de exposición mediática nunca visto. En los últimos tiempos, desde Hollywood han salido una tras otra películas basadas en personajes de las principales editoriales norteamericanas, y al menos por el momento, nada parece indicar que esa tendencia vaya a revertirse.

En ese sentido, publicar un libro como "Supergods: Our World in the Age of the Superhero" (*), el cual se vendió como “la historia de los superhéroes”, es una jugada estratégica muy hábil, y hasta lleva a pensar que su autor, el guionista escocés Grant Morrison, eligió el título buscando una repercusión mayor.

Sin embargo, se trata de una hipótesis fácil de refutar. Desde su llegada al mercado norteamericano como parte de la denominada “invasión británica” en la década de los 80, Morrison ha dado suficientes muestras de amor por el género y sus personajes. Basta con leer aquellos tempranos números de Animal Man (su primer trabajo en la tierra del Tío Sam), para darse cuenta de que la pasión por el género estuvo allí desde siempre, aún cuando simplemente se trataba de un ignoto escocés intentando escribir su nombre en el competitivo mercado estadounidense.

Estructurado en cuatro partes (cada una con sus respectivos capítulos) que llevan el nombre de las distintas eras del cómic superheroico según Morrison (The Golden Age, The Silver Age, The Dark Age, The Renaissance), podría decirse que Supergods es un libro tramposo, y dependiendo cuál haya sido la aproximación hacia el mismo, el lector se sentirá defraudado o no. Así, quienes compraron aquello de “la historia de los superhéroes”, seguramente se encontrarán más satisfechos en sus dos primeras partes.

En The Golden Age, cada capítulo está dedicado a algunos de los personajes fundacionales del cómic superheroico (The Sun God and The Dark Knight, Lightning’s Child, The Superwarrior and the Amazon Princess). Sin embargo, lo interesante está en que los datos meramente históricos vienen acompañados de anécdotas  e incluso de análisis semióticos, como cuando se detiene durante varias páginas para diseccionar la tapa del Action Comics #1.

Las páginas dedicadas a la Silver Age no son menos jugosas. Desde la aparición en escena de Marvel, hecho al que Morrison identifica como la revolución más grande del cómic superheroico, pasando por la era de Mortimer Weisinger en DC, un editor que volcaba en sus títulos todo aquello que salía de las sesiones con su psicoanalista.

Los más obsesivos encontraran omisiones, pero es importante destacar que no estamos ante un tratado enciclopédico. En todo caso, es la visión del autor sobre la historia de los superhéroes, y eso, gustos personales al margen, es lo que hace de Supergods un libro verdaderamente atractivo.

A medida que avanzamos, se hace cada vez más fuerte la presencia de un “segundo libro” que de a poco se va devorando al primero, como si se tratase de alguna historia metaficcional de esas a las que Morrison nos tiene acostumbrado. Y así, promediando sus páginas, el libro se convierte casi en una autobiografía.

Ese cambio de rumbo hace que Supergods sufra de los mismos problemas que varios de los trabajos de Morrison. La sobrepoblación de ideas y hasta una excesiva pasión por lo que escribe, no siempre juegan a favor de la ejecución (todo esto dicho por alguien que considera a Grant Morrison como el guionista más importante de los últimos 25 años). Aquellos que no estén al tanto de su obra, seguramente vean un libro caótico y pobremente estructurado. Y quizás tengan razón. Por el contrario, quienes estén advertidos de su estilo, entenderán que el libro no es más que el resultado natural de la mano del escocés.

En Supergods no faltan los momentos polémicos, algunos vinculados a colegas con los que en los últimos años ha mantenido una batalla dialéctica, como Alan Moore o Mark Millar. Sin embargo, es la postura tomada en relación al juicio de los creadores de Superman contra DC Comics (una bandera de la lucha por los derechos de autor) lo que ha generado un gran revuelo. Morrison opta por pararse en una posición intermedia entre ambas partes, un tanto fría y poco simpática respecto a Siegel y Shuster, y como tal, hasta podría haberse omitido.

Supergods (Grant Morrison)El tramo dedicado a la Dark Age es igualmente rico en dardos envenenados, como en reflexiones acerca de ciertos conceptos que se han instalado con la fuerza de verdades absolutas. Sin quitarle méritos a creadores como Frank Miller o Alan Moore (aunque hay varios palitos solapados para éste último), Morrison aprovecha para arremeter contra el rumbo que tomó la industria en la década de los 80, dejando bien en claro su postura acerca de lo que él considera que es el realismo en el cómic de superhéroes (un realismo que responde a las propias reglas intrínsecas del universo de los personajes), en contra del que denomina el "realismo de Hollywood" que nada tiene que ver con aquél.

Si bien algunos de sus trabajos más importantes pertenecen a los 80 (Animal Man y Arkham Asylum, por ejemplo), difícilmente podamos definirlo como un autor producto de esos años. No es extraño entonces que sus palabras sobre el fenómeno Image (al que acertadamente describe como la respuesta norteamericana a Watchmen) sean bastante condescendientes.

Esa distancia conceptual se acentúa en el tramo dedicado al Renacimiento (The Renaissance) y en especial en las páginas dedicadas a The Authority, serie que para Morrison significó el triunfo de un grupo de creadores, "su" grupo de creadores, y de una manera de pensar. Sobre eso escribe: "Vieron cuánto nos estábamos divirtiendo con nuestros aliens, nuestro sexo tántrico, sueños superhumanos y brillantes ropas de vinilo, y de repente todos se nos querían unir". Para Morrison, los superhéroes habían abandonado la adolescente Dark Age para ingresar a los veintitantos, mirando desde la vereda de enfrente a quienes consideran a aquella como la etapa adulta del género.

Más allá de su caos interno, Supergods es un libro atrapante, en donde cada capítulo termina con un gancho para el siguiente. Si a eso le sumamos que la prosa de Morrison es sumamente ágil y amena, se convierte en un libro difícil de soltar. Recursos como el de las comparaciones con el mundo de la música, y las continuas contextulizaciones históricas de los creadores y de sus personajes, ayudan a reforzar la idea de que los superhéroes dicen mucho sobre quiénes somos y en dónde estamos parados. Y esa, es en gran parte la tesis sobre la que se basa el libro.

Aún con sus fallas y sus omisiones, Supergods es un libro imprescindible para todo aquel que ha crecido leyendo las aventuras de los personajes de siempre, y para el que no, una buena oportunidad de descubrir la vida de un creador fascinante.


(*) Con ese nombre para los que tengan la edición británica. Quienes accedan a la edición norteamericana, se encontrarán con el más difícil de recordar "Supergods: What Masked Vigilantes, Miraculous Mutants, and a Sun God From Smallville Can Teach Us About Being Human".

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