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The City & The City

Por el Libros

The City & The CityLas ciudades de Ul Qoma y Beszel tienen una particularidad: ocupan el mismo espacio físico pero los habitantes de una y otra están obligados a ignorarse entre sí. En ese contexto, el asesinato de una estudiante en circunstancias extrañas será el detonante de una de las mejores novelas del británico China Miéville.

The City & The CityEn su impecable reseña de Embassytown, cuya lectura recomiendo de manera entusiasta, (de hecho, estimado lector, lo invito a que abandone este texto para que se dirija de inmediato a aquel) nuestro querido Nick destacaba que el británico China Miéville, uno de los exponentes más notables del denominado new weird, se había propuesto escribir una novela dentro de cada género existente.

En ese ambicioso plan, su multipremiada novela del año 2009 The City & The City (de ahora en más, simplemente The City) estaría ubicada en la góndola correspondiente al "policial negro", aunque enmarcada en un entorno weird-fantástico que es la especialidad de la casa.

El escenario elegido en esta oportunidad es Europa Oriental. Más específicamente las ciudades ficticias de Ul Qoma y Beszel, que cuentan con diferencias bien marcadas. La primera es una ciudad moderna y con una economía en ascenso, en parte gracias a su buen relacionamiento con la comunidad internacional, mientras que la segunda es una ciudad que se quedó estancada décadas atrás. Con el correr de las páginas iremos recogiendo información que nos ayuda a darnos cuenta que la situación de una y otra es más compleja que esta simple descripción.

Sin embargo, la cosa no es tan sencilla en términos geográficos. Es que ambas ciudades ocupan un mismo espacio físico pero se encuentran estrictamente divididas por cuestiones que nunca quedan del todo claras (¿políticas?, ¿sociales?, ¿religiosas?), a tal punto que el contacto visual y auditivo con personas de la otra ciudad está penado. Imaginate que estás en Beszel sentado en el banco de una plaza al lado de una doña. Sin embargo, esa doña se encuentra en Ul Qoma y, por lo tanto, lo mejor que podés hacer es simular que no existe. Salvo que quieras que caiga sobre vos el peso de la ley.

En The City, esa ley se llama The Breach, una suerte de omnipresente fuerza parapolicial encargada de evitar y juzgar el contacto entre los habitantes de una y otra ciudad. Su naturaleza es desconocida pero no lo es así su potestad de acción absoluta e indiscutible, que entra en escena ante cualquier desvío detectado. Para evitar problemas con esta particular forma de impartir "justicia" (la cantidad de comillas queda a criterio del consumidor), los individuos se han visto obligados desde una temprana a edad a "unsee" y a "unhear" (neologismos del amigo Miéville que en ediciones en español fueron traducidos como "desver" y "desoír") a sus contrapartes vecinas.

Como no puede ser de otra manera, al tratarse de un policial negro, el asesinato de una joven en circunstancias misteriosas será el detonante de la historia. El protagonista y narrador es el Inspector Tyador Borlú del Escuadrón de Crímenes Violentos de Beszel, quien pronto se dará cuenta que detrás del asesinato se esconden una serie de sucios intereses políticos. ¿Acaso existen intereses políticos de otro tipo?.

The City es una novela que oscila entre lo fantástico y lo real. Y la verdad es que le sale bárbaro. Cuando da la impresión que abre la puerta de par en par a su cara más sobrenatural (por ejemplo, se tira sobre la mesa la existencia de una supuesta tercera ciudad llamada Orciny, ubicada en aquellos rincones en donde no llegan Beszel ni Ul Qoma), inmediatamente parece refutarla con una explicación más de tono realista-convencional. En ese sentido, la construcción del personaje de Borlú como un tipo racional y escéptico pero lo suficientemente abierto como para dejarse llevar por las leyendas, calza a la perfección en ese esquema planteado por el autor.

The City & The CitySe da entonces un muy bien logrado doble efecto, en tanto la dinámica de "cruce" entre ambas ciudades tiene su equivalente en ese amague constante que propone Miéville entre el clásico policial negro y la veta más fantástica de su escritura.

El propio autor se ha encargado de afirmar que, en su opinión, el mejor policial negro es aquel que se lee oníricamente (en esa línea y en otro medio, un reciente ejemplo que se podría citar es el de la notable serie de televisión True Detective), y resulta hasta muy lógico hacer una lectura de The City detrás de esa idea.

La reconocida militancia política de Miéville en partidos de izquierda (se postuló sin éxito en las elecciones del 2001 para el Parlamento Británico y, sobre fines del año pasado, se sumó a la recientemente fundada Unidad de Izquierda, partido que busca convertirse en una alternativa para los votantes históricamente representados por el laborismo), sumada a la necesidad que solemos tener los lectores de buscarle un significado a todo (estimado lector, espero sepa disculparme si quedó metido en esta bolsa de manera involuntaria), seguramente nos lleve a sacar conclusiones (¿apresuradas?) sobre las posibles intenciones de Miéville detrás de esta novela. Que si la realidad de Beszel y Ul Qoma es una alegoría del conflicto judío-palestino; que si The Breach no es más que una clara representación de esa condición de "policía del mundo" que ostentan los Estados Unidos. Y así podemos seguir...

Sin embargo, en una entrevista incluida al final del libro (al menos en la edición gringa de bolsillo que llegó a mis manos) el propio Miéville nos desalienta a que saquemos ese tipo de conclusiones. Y quizás lo haga para evitar que en la búsqueda de ese afán aclaratorio pongamos nuestras energías en el lugar equivocado y perdamos de vista el disfrute de la lectura de una novela atrapante independientemente de su carga simbólica.

Una de las características más notorias y comúnmente alabadas del autor es su elegante prosa y su tendencia a inteligentes juegos lingüísticos. A diferencia de la mencionada Embassytown, en donde el lenguaje está en el corazón mismo de la novela y eso deriva en un estilo de escritura con ciertas búsquedas estéticas, en The City, Miéville opta por una prosa más despojada, austera y en sintonía con el contexto de policial negro. Aunque eso no quita que aproveche para darse algunos gustitos.

Posiblemente el mayor mérito de The City se encuentre en su condición de novela apta para todo público, que dejará más que satisfechos a un amplio abanico de lectores. La incorporación de temas tan universales como el choque de culturas, la corrupción política, el destrato de las libertades individuales, son filtrados por Miéville a través de una sensibilidad que mezcla lo weird con el noir. El resultado: todos contentos. Los de acá y los de allá.

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