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The Company (K. J. Parker)

Por el Libros

The Company (K. J. Parker)“Cuando saque la grande, me compro una isla”. Quizás alguno haya fantaseado con esta idea, cansado de la locura urbana. En la novela “The Company”, K.J. Parker explora, en clave medievaloide, qué ocurriría si un grupo de ex-soldados hiciese exactamente eso. (No)hilaridad y sangre aseguradas.

The Company (K. J. Parker)K. J. Parker es un misterio, además de un seudónimo. Nadie conoce su nombre verdadero, ni siquiera su sexo, por más que existe una tendencia general a considerarla una mujer.  Lo poco que sabemos se puede deducir a partir del desarrollo argumental y el conocimiento evidenciado en sus novelas, que dan a pensar que estamos ante alguien que sabe de leyes, periodismo, numismática e historia militar, principalmente medieval-renacentista. Las teorías son diversas: algunos aventurados dicen que estaríamos ante un seudónimo de Stephen King (archidudable, ya que tienen estilos completamente distintos), de Mazarkis Williams, o hasta del mismísimo George R. R. Martin (lo que explicaría la lentitud con la que el barbas escribe sus novelas, en los ratitos que le quedan entre partido y partido de football americano).

En lo que me concierne, así estuviésemos hablando de Elvis resucitado por espíritus sanadores Mayas, mi valoración de este/a verdadero/a enmascarado/a (prometo dejar de hacer esta distinción tan molesta en 3,2,1…) del género fantástico no cambiaría: K. J. Parker es una de las sorpresas literarias más interesantes en el rubro fantástico que descubrí el presente año. Para confirmar (por millonésima vez) que no existe justicia en el mundo, a pesar de que la crítica especializada considera a Parker una de las autoras más importantes de la literatura fantástica actual, su nombre todavía es relativamente desconocido.

Injusticias, como tantas que nos depara alegremente la vida.

K. J. Parker es responsable de varias trilogías (“The Fencer”, “The Scavenger”, “The Engineer”), novelas unitarias (entre las que está “The Company” , pero que incluyen “The Hammer”, “The Folding Knife” y la aclamada “Sharps”), y algunas novellas (“Purple and Black”, “Blue and Gold”). En balance, estamos hablando de una de las autoras fantásticas más prolíficas de la actualidad, con practicamente una novela por año.

Tomá pa’ vos, George R. R. querido.

“The Company” fue la primera novela unitaria que escribió Parker. Como ocurre generalmente en las creaciones de la autora, la acción transcurre en un mundo fantástico con tintes medievales y/o renacentistas, al menos en lo concerniente a su desarrollo social, cultural y tecnológico. Como también es sello de Parker, este mundo carece de elementos mágicos: lo que motiva, regula y condiciona exclusivamente las acciones de los individuos son sus bajezas, luces y grises.

De hecho, se le ha achacado recurrentemente a “The Company” una oscuridad en su retrato de las contrariedades de la psique humana que deja al lector con una sensación comparable a despertarse tarde un domingo lluvioso para disfrutar de un rotundo apagón en la cuadra. La comparación, el énfasis en lo gris y crudo de la novela, no resulta desatinada. “The Company” es una exploración elegantemente narrada, desarrollada y planificada de una historia plagada de bajezas y sinsentidos humanos, con una mirada despiadada e inteligente sobre la condición humana, la naturaleza de nuestras lealtades, amistades y vínculos, y los límites de la ambición y obsesión.

Uno podría tender a asociar un título como “The Company”, en nuestro mundo modernoso y teñido por intereses corporativos, con alguna S.A., Inc. o abreviatura molesta relacionada con la vida empresarial. Lejos de ello (por suerte, porque de otra manera el que estaría lejos del libro sería un servidor) el título alude a un relato centrado en los hechos relacionados con una compañía militar de cinco individuos, los titulares y motores de la acción del libro.

El punto de partida de la narración es particularmente intrigante, por lo inusual de su propuesta para el género fantástico. Luego de años de servicio en el ejército, el general Teuche Kunessin regresa a su tierra natal, Faralia, hogar de los otros cuatro miembros de la legendaria Compañía en la que sirvió durante la guerra. Los miembros de esta desbandada agrupación militar, ahora a cargo de distintos trabajos de mayor o menor envergadura (mercaderes, granjeros, talabarteros, etc.) son el principal motor para la vuelta al pago del general, que regresa con una propuesta inusual para sus camaradas de armas. Kunessin, utilizando la considerable fortuna que amasó durante sus años de servicio, regresa con el objetivo de hacer realidad los sueños con los que los soldados fantasearon en las trincheras: comprar una isla y mudarse a ella, para reiniciar sus vidas en formato granjero-colono.

The Company (K. J. Parker)Como podrá suponerse, la propuesta es más que tentadora para cuatro individuos alienados y traumatizados por un conflicto que se llevaron puesto adentro. Si bien estos ex–combatientes son objeto de respeto por sus hazañas legendarias, la guerra nunca terminó para ellos. La lucha los siguió, en cierta medida y al menos en su fuero más interno, en su regreso al hogar. La sensación de no pertenencia consecuente está excelentemente retratada por Parker, sin golpes bajos, sin sensiblerías.

El ofrecimiento toma por sorpresa, sin embargo, a los soldados. Me pongo en la piel de la muchachada y no es habitual que alguien aparezca en tu casa y te diga “che, compré una isla; ¿andás con ganas de sembrar maíz?”. Sin embargo, Muri Archaios, Aidi Proiapsen, Kudei Gaeon y Thuridos Alces (Parker tiene un oído muy particular para la creación de nombres, con una creatividad poética que no resulta pomposa o molesta, y que da verosimilitud a la creación de mundo), como buenos soldados, deciden apoyar a su general en su emprendimiento. Esto implica dejar toda su vida de lado, vender negocios, hogares y bienes, para emprender un viaje a una isla perdida en medio de la nada para vivir de la tierra.

La decisión podrá parecer sorprendente, pero la novela explora hábilmente la personalidad de cada uno de estos ex militares en el retrato de las decisiones internas y externas que los llevan a dejar todo en pos de su líder. Diez años de sangrar conjuntamente y sobrevivir a las situaciones más inverosímiles genera lazos de lealtad incomprensibles para cualquier “extranjero” a la relación. Sin embargo, entender el por qué del “sí” de los soldados es parte del juego argumental de la historia.

Más allá de administrar una granja, emprender esta aventura implica, mirado de arriba, establecer una colonia. La isla perdida en el medio de la nada será un paisaje bucólico muy idílico, pero para que un emprendimiento de esta naturaleza prospere se necesitan recusos, líneas de suministro, cadenas de producción, apoyatura de mano de obra… y esposas (no me refiero a las que utiliza la policía para reducir a los sospechosos o una pareja imaginativa para condimentar su vida sexual; me refiero a matrimonio, marido y mujer, la muerte los separa, etc., etc., etc.). A una mezcla ya volátil, añadimos 101 cosas que pueden salir mal, y el resultado termina siendo contundente e impactante, por más que algo de esto ya se empiece a anunciar en las primeras páginas.

La colonización de esta isla se da en episodios narrativos intercalados con “flashbacks” al pasado de la Compañía, que ilustran la historia individual de cada uno de los protagonistas. Su estatus como leyenda, las lealtades, muertes y traiciones que sobrelleva un grupo de personas que parecía no poder morir, son explorados hábilmente por una autora que dedica mucho tiempo a la exploración psicológica de sus personajes. Con un sentido del humor casi imperceptible, Parker retrata habilidosamente las condicionantes que llevan a estos individuos a ser lo que son, el entramado complejo e interconectado de alianzas, anhelos y envidia que genera relaciones indisolubles y, paradójicamente, al borde de la implosión. Estos flashbacks y el entorno de la isla hacen recordar palpablemente a la serie televisiva “Lost”, en tanto Teuche, Kudei, Aidi, Muri y Thuridos se vuelven incrementalmente más complejos a medida que avanza la narrativa y los recuerdos se suceden.

La historia está enmarcada en brutales escenas de batalla que ilustran el pasado marcial de estos cinco personajes.  Parker muestra un conocimiento de estrategia y tecnología militar de la época pasmoso, con una proliferación de detalles técnicos que pueden ocasionalmente abrumar al lector. Esta erudición se pone de manifiesto en un sinfín de situaciones, desde la descripción de la mejor forma de fundir un metal con herramientas inadecuadas hasta la miríada de procedimientos necesarios para hacer que una colonia de esta naturaleza funcione adecuadamente. Estos detalles otorgan credibilidad a la narrativa, sin enlentecerla.

Sin embargo, la mayor fortaleza de Parker está en el análisis casi despiadado de las motivaciones de sus personajes. Hay más de un misterio y esqueleto en el ropero encerrado para los miembros de la Compañía A. En perspectiva, resulta casi sorprendente que una novela sobre las acciones casi siempre cuestionables y moralmente reprensibles de un grupo de personajes indiscriminadamente grises y que generan poca empatía (en el mejor de los casos) o considerable desprecio (en otros), atrape tanto al lector, al punto que resulta difícil despegarse de las páginas por amplísimos tramos. La respuesta puede estar en la habilidad de Parker para esconder varios ases argumentales y vueltas de tuerca en la manga, así como en su habilidad descriptiva y exploratoria de lo mejor y lo peor de la condición humana. Como Parker da a entender, vincularnos implica establecer lazos indisolubles sazonados con ambigüedades, nacidas en momentos de devoción absoluta, instancias de (casi o total) traición y redenciones impensadas.

El panorama final es desolador y bastante opresivo. “The Company” no es lectura liviana ni energizante para salir del pozo cuando tu novia te deja por el vecino. Parker crea novelas para la generación Martinesca, a la que le resulta posible, esperable y artísticamente disfrutable ver sufrir aleatoriamente a personajes importantes, esa generación acostumbrada a que algún individuo-eje narrativo de la historia cante flor por motivos inesperados, fortuitos  y generalmente estúpidos.

Parker teje historias para los que disfrutan de explorar, en un proceso de quemado lento, los mil y un vericuetos de las reacciones que se generan en las acciones que tomamos en pos de nuestros objetivos, analizando minuciosamente el impacto que estas acciones deparan para los que nos acompañan en nuestros viajes respectivos, a los que a veces nos llevamos puestos en pos de nuestras obsesiones, nomás. Quizás lo único semi-achacable a la novela sea su final absoluto, que se gesta en un in-crescendo perfecto a partir de revelaciones sucesivas de la trama que dejan al lector sacudido, para despacharse con un desenlace ambivalente que deja sensación a ligeramente abrupto, luego de procesado internamente.

K. J. Parker creó con “The Company” una novela excepcional que debería ser texto obligatorio para quien quiera entender los rumbos actuales de la fantasía madura, despiadada, centrada en el desarrollo de personajes. Por mi lado, estoy convencido de que generó a un seguro seguidor, que va a hacer lo imposible por conseguir todas las creaciones de este/a autor/a (como verán, mis promesas duran poco).

Si tan sólo pudiese mudarme a una isla desierta a disfrutar tranquilamente de todas estas novelas…

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