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The Steel Remains

Por el Libros

The Steel Remains“The Steel Remains”, de Richard K. Morgan, es una novela fantástica controversial, por su subversión del género que la enmarca. Con representaciones explícitas de sexo y violencia extrema, puede resultar difícil de digerir para algunos lectores. ¿Funciona o no? Mi opinión, a continuación.

The Steel RemainsCuando Richard K. Morgan, autor de ciencia ficción consagrado por obras como “Altered Carbon”, “Thirteen” o “Market Forces”, incursionó con “The Steel Remains” en 2008 en el género épico-fantástico, generó mucho revuelo con la propuesta y temática de su creación. “The Steel Remains” (de aquí en más, TSR, sepan disculpar la desidia de este humilde reseñador) es la primera entrega de la saga “A Land Fit for Heroes”, cuya continuación, “The Cold Commands” será publicada el 11 de octubre de este año. Con una temática controvertida y temas inusuales para una obra de esta naturaleza, el producto final puede resultar difícil de degustar para quienes estén habituados a propuestas más clásicas o “vainilla”. Sin embargo, es una novela que debería ser lectura obligatoria para quien quiera entender los caminos que transita el género en la actualidad (se la ha clasificado de “fantasy-noir”, por la temática y misterio central que aborda la historia), y es una de las mejores novelas que tuve el gusto de leer al día de hoy.

La trama gira en torno a tres historias que confluyen en el pasado y presente de sus protagonistas. La narración presenta el tipo de punto de vista fragmentado por un capítulo centrado por personaje, una estructura típica de autores como George R. R. Martin. El personaje principal de la historia es Ringil Eskiath, un soldado veterano sobreviviente de una guerra contra seres reptiloides comandados por dragones que decimó a la humanidad. Ringil (o Gil) es un personaje interesantísimo, con una personalidad cínica derivada de su condición de veterano desencantado con sus pasadas hazañas belicistas. Además, un elemento que diferencia a Gil de otros héroes del género (piensen en Conan, Elric, Bran Mak Morn, Jon Snow o quien les guste), es su homosexualidad, que lo lleva a entrar en constante colisión con una sociedad medievalista homófoba que no deja pasar oportunidad de tildarlo de "faggot". Gil vive, por esta razón y otras, alejado de su natal Trelayane, renegando de su pasado en una ciudad que lo aclamó como héroe y condenó por sus opciones sexuales de igual manera.

The Steel RemainsDos de los camaradas más cercanos a Gil durante la guerra conforman los puntos de vista restantes de la novela. En primer lugar tenemos a Egar Dragonbane, un bárbaro nómada Majak, antiguo mercenario y actual jefe de su pueblo, que se muestra bastante desencantado con su vida en las estepas, alejado de la civilización. En el corazón del Imperio de Yelteth, por su lado, vive la dama Archeth Indamaninarmal, la única híbrida humana y Kiriath (una raza mítica de seres de piel oscura y conocimiento científico avanzado que se alió a la humanidad  en su guerra contra los reptiles). Archeth es la mano derecha como consejera del Emperador Jhiral, cabeza política y religiosa del Imperio. Además de ser una mestiza, Archeth es lesbiana.

La historia se desarrolla con economía de recursos y una descripción ajustadísima y efectiva de Morgan, que pinta con mucha convicción la visión desencantada de estos veteranos de guerra, que ven a la humanidad desperdiciar su “segunda oportunidad” con el tipo de enfrentamiento político-intestino que lleva a que los débiles se enfrenten entre sí mientras los poderosos se aseguran en su lugar de privilegio.

The Steel RemainsEste tema es permanente en la novela, con un tratamiento más que habilidoso del cinismo y desesperación de los sobrevivientes de una guerra devastadora. Morgan toma la voz de los descastados, desposeídos y desencantados, y les da vuelo y relevancia. La visión de Gil en su desencanto sardónico, así como el cuestionamiento permanente de Egar y Archeth sobre sus lugares de pertenencia reales, marcan la tónica de una historia oscura y reflexiva, con momentos de acción explosiva inigualables.

Gil es uno de los personajes más interesantes y “grises” sobre los que tuve el gusto de leer. Por un lado, estamos frente a un héroe de guerra, un soldado-caballero despiadado e inigualable en el campo de batalla. Por otro, tenemos a un individuo constantemente estigmatizado por su condición de homosexual. Un aspecto crucial de la obra es la crudeza con la que Morgan subvierte los tropos de la fantasía heroica. Para ejemplificar, todas las escenas de sexo de la novela son increíblemente explícitas, y todas implican relaciones homosexuales.

The Steel RemainsEsto puede gustar o no a más de uno (no por el lado de la orientación sexual, sino principalmente en lo vinculado a lo explícito de lo relatado) pero funciona increíblemente bien y agrega un nivel de visceralidad a la historia pocas veces encontrado en una novela de espada y brujería. La representación de la violencia es sumamente gráfica, con momentos de una crudeza tal que obligan a dejar la novela por un rato para que pasen los escalofríos (hay particularmente un par de ejecuciones que erizan la piel). Nuevamente, estos arrebatos de acción y matanza siempre sirven a un propósito y nunca son gratuitos, como todo en la obra. Las elecciones de Morgan son claras, dando vuelta todo lo esperable en una creación de esta naturaleza, y funcionan como engranajes bien aceitados. Las 416 páginas de historia vuelan una tras otra, con una habilidad en el relato pocas veces demostrada por otros autores mucho más prolíficos en su extensión verborrágica.

La historia, transgresora en temática, también tiene momentos híbridos en cuanto a género, ya que cuenta con elementos internos escondidos que casi pertenecen a la ciencia-ficción (muy camuflados y elegantemente disimulados, eso sí). El lenguaje de Morgan, económico y directo, también muestra una predilección clara por acercarse a lo que diría una persona real en una situación de esa naturaleza, con crudeza y poca delicadeza.

No quiero contarles mucho acerca de la trama para alentarlos a leer la novela, en la medida en que puedan conseguirla, pero en líneas generales podríamos decir que funciona alrededor del típico recurso de una profecía sobre el surgimiento de un “señor oscuro” (esto aparece en la contratapa así que no les arruino nada) que, hacia el final de la historia, da un giro bastante sorprendente. Morgan lleva y entreteje las tramas elegantemente, con una prosa efectiva, económica y elegante en su simpleza y crudeza y con un entendimiento perfecto de los ritmos necesarios para atrapar al lector. Más de una vez me pasó preguntarme “¿y tal personaje, dónde está ahora?”, para verlo aparecer en menos de media página. A pesar de que es la primera entrega en una saga, la historia es bastante autocontenida, por más que el lector se quede con ganas de mucho más.

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