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Wilt, de Tom Sharpe

Por el Libros

Wilt, de Tom SharpeLa novela más famosa del escritor británico Tom Sharpe cuenta una serie de eventos desafortunados que atraviesa su epónimo protagonista, curtido por años de dar clases a un montón de descerebrados y provisto de un sequísimo humor inglés. Los lectores, agradecidos.

Wilt, de Tom SharpeSi Henry Wilt hubiera nacido en Estados Unidos, otro gallo hubiera cantado. Cuando comienza la historia, lo vemos dando clases en una escuela politécnica, dentro de un matrimonio agotado y viendo cómo todo el mundo avanza menos él.

Un Wilt estadounidense podría haber comprado armas y provocar una masacre en su lugar de trabajo, o asociádose con algún joven holgazán para formar un imperio de venta de drogas (aunque está claro que entiende menos de química que Walter White).

Sin embargo, este joven ("Tenía treinta y cuatro años y su talento iba disipándose entre Mecánica de Motor Tres y una mujer que, sin lugar a dudas, era culturalmente subnormal") sobrevive gracias al humor inglés. Y a sublimar el instinto de asesinar a su esposa mediante cuidadosos repasos mentales de cómo llevaría a cabo ese crimen.

Tanto tiempo libre tenía Wilt en su mente, que el plan para matar a Eva empezó a parecer muy factible. Las obras de ampliación de la Escuela de Artes y Oficios habían generado unos enormes pozos, en los que sería sencillo esconder un cadáver. Si tan sólo tuviera un muñeco con el que practicar...

Tom Sharpe nació en Londres en 1928 y murió hace poquito, en junio de 2013. Su obra se compone de varias novelas humorísticas, entre las que se destaca la "saga de Wilt", cuatro volúmenes que siguen las correrías de este agudo observador de una realidad que suele pasarle por arriba. El primer episodio es, a criterio de este reseñador, una obra casi perfecta.

Sin llegar a la comedia de enredos, varios sucesos improbables se combinan para dejar a Wilt como sospechoso único e inapelable de la muerte de su esposa. Será la ocasión de conocer a su némesis, el hombre que intentará hacerle la vida (más) imposible, y que fracasará desde todo punto de vista: el inspector Flint.

La obra se divide entre las discusiones de miembros de la Escuela acerca de la investigación policial en curso, las desventuras de Eva Wilt en el medio de la nada y (lo más disfrutable) los continuos interrogatorios de Flint a ese tipo tan frío que solamente puede ser un psicópata criminal.

Lo que Flint no sabe es que años de enseñarles Artes Liberales a los alumnos de Instalación de Gas, Albañilería y Lampistería, transformaron a Henry en un tipo invulnerable a las críticas y los argumentos estúpidos. De hecho parece divertirse con cada uno de los intercambios verbales con el policía: "era un desafío, el primer reto auténtico que había tenido que afrontar desde hacía mucho", cuenta el narrador.

"A Wilt le divertía mucho verle (a Flint) intentando adjudicarle un crimen que no había cometido. Le hacía sentirse casi importante y, desde luego, le hacía sentirse mucho más un hombre de verdad de lo que se había sentido en mucho, en muchísimo tiempo".

Sería injusto decir que la trama es lo de menos, pero la realidad es que uno podría sentarse a leer una charla entre esos dos hombres durante horas y horas sin aburrirse. Mérito de Sharpe, un autor indispensable en esto del humor inglés. Léanlo, puede salvarles la vida o impedir que cometan algún atropello homicida.

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