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Entrevista a Andrés Accorsi

Por el Miscelánea

Entrevista a Andrés AccorsiAndrés Accorsi volvió a las convenciones de cómics de Estados Unidos luego de doce años, junto a varios uruguayos (incluyendo un Multiversero acreditado). Conversó con nosotros de su vasta experiencia y nosotros compartimos su diario de viaje.

En Multiverseros tuvimos una extensa cobertura de la Convención de Cómics de Nueva York. En paralelo, otro de los integrantes de la misiva rioplatense que se adueñó de Harlem estuvo compartiendo sus experiencias.

Además de ofrecer una visión divertida y cargada de insultos, como solamente un argentino puede hacerlo, se trata de alguien que tiene experiencia en esta clase de eventos comiqueros. Antes de compartir sus columnas, conversamos con Andrés Accorsi acerca de sus viajes a las convenciones yanquis.

Entrevista a Andrés Accorsi

Entrevista a Andrés AccorsiMV: ¿Cuándo y cómo fue que terminaste viajando a tantas convenciones en Estados Unidos?

AA: Y... eran los noventa, en Argentina era muy fácil acumular dólares y en Estados Unidos todo era mucho más barato que acá.

No me acuerdo cuándo ni cómo me empecé a cebar con la idea de asistir a una convención en Estados Unidos. Sí me acuerdo que un día de 1990 dije: 'el año que viene voy, de una'. Mi primera convención fue la de San Diego de 1991. Después fui a la del '92, la del '93, la del '96, la del '98, la del '99 y la del 2000. Siete en total.

Como te darás cuenta, es un formato de evento que me resultó sumamente adictivo. De hecho, mucho de lo que hicimos en Fantabaires, acá en Buenos Aires, entre el '96 y el '99, estaba 'aprendido' (por no decir 'copiado') de lo que yo veía en San Diego. Y era una linda excusa, además: uno iba a San Diego 'a estudiar' y de paso a pegar onda con los autores yanquis para después traerlos a Fantabaires. El tema de entrevistar a los autores para la Comiqueando y las revistas de DC que en Argentina publicaba Perfil, también era una excusa más que convincente.

MV: ¿Cuál recordás con más cariño?

AA: Seguro la primera, la del '91. Te juro que creí que me sacaban con los pies para adelante. Imaginate, de no haber visto nunca a un autor yanqui, de pronto el mismo día conocí a Jack Kirby, Joe Kubert, Neil Gaiman, Jim Lee, Bill Sienkiewicz, Bernie Wrightson, Moebius, los hermanos Hernández, Frank Miller, Walt Simonson, Sergio Aragonés, Mike Mignola, Keith Giffen, Chris Claremont, Arthur Adams, Rick Veitch y qué sé yo cuántos más. Era una alucinación, una onda 'me morí y me fui al Valhalla'. Encima, casi todos eran tipos copados, simpáticos, les pedías dibujitos y te los hacían... impresionante.

Todo esto sin entrar en el terreno de las compras, ¿no? Porque en 1991 en Argentina no se conseguía un carajo y acá estaban... prácticamente todos los cómics editados de 1935 hasta ese día. Un delirio absoluto, muy duro de digerir para un pibe de 23 años.

Después, recuerdo con mucha onda la de 1996, porque fuimos en malón con Eduardo Risso, Ariel Olivetti, Juan Bobillo, Pier Brito, Feliciano García Zecchín, y allá se nos sumó Mariano Navarro, todos dibujantes muy grossos. Y nos cagamos de risa, hay miles de anécdotas de ese viaje.

Y la última, la de 2000, porque fui con dos de mis mejores amigos, el talentosísimo Lucas Varela y el mítico Dr. Sax. También, se podría escribir un gran libro de anécdotas de ese viaje (ilustrado por Varela, por supuesto).

MV: ¿Qué diferencias encontraste al volver a una convención en 2012?

AA: Unas cuantas. Vi más minas, vi más gente disfrazada (en los '90 había, pero menos), me encontré con un equilibrio distinto entre el aspecto cultural, el comercial y el de entretenimiento... De todos modos, hay que aclarar que elegí ir a la de Nueva York porque muchos me decían que es la que más se esfuerza por reproducir o conservar la onda de las San Diego de los '90. Hoy, a San Diego no iría ni en pedo porque sí, es demasiado distinto a lo que me emocionó a mí hace 20 años.

MV: ¿Qué recomendaciones le darías a un sudaca que quiera ir a una?

AA: Que se anime, que la va a pasar muy bien y va a gastar menos guita de la que se imagina. Lo único que no hay que hacer es comprar comida adentro de los predios, porque ahí te empoman, mal.

El resto, organizarse bien los tiempos, estudiar bien el cronograma de actividades, priorizar lo que a uno más le interesa, bancarse con paciencia las largas colas para acceder a ciertas charlas o a ciertos autores y disfrutar, porque en general TODOS (fans, artistas y expositores) tienen muy buena onda.

¡Además son limpios! En las convenciones de Estados Unidos no se van a fumar ni en pedo el olor a chivo que hay en los eventos sudacas en los que los cosplayers invaden todo.

MV: ¿Querés compartir algún detalle de tu viaje que no hayas incluido en las crónicas? Si deja mal parado a algún uruguayo, mejor.

AA: ¡Jajajaja! No, la verdad que los uruguayos se portan muy bien, son unos animalitos muy tiernos y fáciles de domesticar. Hacen caca en su cajoncito, comen lo que uno les pone en el plato sin chistar, todo de primera. Igual, yo creo que me tocó convivir con uruguayos muy atípicos: ¡en diez días, ninguno peló el termo para tomarse unos mates!

Lo único que los puede dejar mal parados es algo inevitable en un departamento chiquito, habitado por cuatro (o cinco) muchachones: esos efluvios a pata+culo+chivo que nuestros vecinos yanquis tal vez hayan confundido con un nuevo ataque (más sutil, pero más destructivo) por parte de Al Qaeda... El resto, impecable.

Entrevista a Andrés Accorsi

A continuación, los links a la muy completa crónica de Andrés acerca del viaje a Nueva York. Que la disfruten.

Capítulo 1 - Los preparativos para el viaje.
"Era mi primer viaje sin mis viejos y hacía un frío de la hiper-concha de Dios: 18 grados bajo cero a la mañana, 40 bajo cero a la noche. Era como vivir en el ojete de Mr. Freeze".

Capítulo 2La llegada al apartamento de Harlem.
"Nunca en mi vida viajé con la valija tan vacía: tres remeras, tres calzones, tres pares de medias, las ojotas, el pijama y un sweater. Y en la mochila, un par de libritos para leer en los aeropuertos".

Capítulo 3Primeros paseos por la Gran Manzana.
"Cuando entramos al Disney Store y estaba listo para estallar el cebamiento infinito, ya era hora de enfilar para DC. 'Volveremos, volveremos', canté yo bajito mientras salía del local".

Capítulo 4Visita a las oficinas de DC Comics.
"Los uruguayos le regalaron la camiseta de la selección de su país, esa que la rompió en Sudáfrica y ahora tiene serias chances de mirar por la tele el mundial de Brasil".

Capítulo 5La primera jornada de la Convención.
"¿Qué se puede hacer en una convención el día que la programación es chota? Obviamente, ir a avechuchear al sector de los dealers, a los que venden los back issues y los TPBs a precios obscenamente bajos".

Capítulo 6Fiesta despedida de Scalped y discoteca ochentosa.
"Will Dennis dice 'Bueno, vamos a bailar. Acá cerca hay un boliche copado que pasa música de los '80. ¿Quién se prende?'. No había terminado de decir la palabra 'eighties' y yo ya estaba en la puerta, viendo para dónde arrancar.

Capítulo 7Segundo día en el Javits Center.
"Ahí me enteré, por ejemplo, que Jonathan Hickman es hincha de River. O que el reverendo Dave Johnson se volvió de Rosario con unos 1000 dólares... ¡en moneda argentina!".

Capítulo 8Sábado en la Convención de Cómics de Nueva York.
"Uruguayo, comiquero y violinista parece una paráfrasis de 'uruguayo, verdulero y mentalista', gran frase de un tema de Zambayonny. O un personaje de Gustavo Sala".

Capítulo 9El último día de la Convención.
"Atendía una mina disfrazada de Gatúbela, que cuando nos oyó hablar en castellano empezó a coquetear con nosotros en un sugestivo acento centroamericano".

Capítulo 10Caminata por Manhattan y visita a las comiquerías locales.
"Mis amigos, que ya pensaban seriamente en internarme en una clínica de rehabilitación, se tranquilizaron al verme salir de DOS comiquerías sin gastar un mango en nada".

Capítulo 11La última gran compra de cómics y el regreso al Río de la Plata.
"Los muchachos se querían ir a morfar con la vieja y apenas si nos pasaron las valijas por las máquinas de rayos para asegurarse de que no trajéramos misiles termonucleares desarmados o prostitutas tailandesas menores de edad".

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