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La WWF: Federación Mundial de Lucha Libre

Por el Miscelánea

La WWF: Federación Mundial de Lucha LibreGolpes de puño, objetos que vuelan por los aires, héroes de músculos aceitados y villanos de estrafalaria vestimenta... la lucha libre tiene muchas semejanzas con las historias de superhéroes, y hoy nuestro Hank Scorpio repasa los mejores años de la WWF, que muchos de nosotros recordamos con cariño.

La entrevista al creador de cómics Kyle Starks ofició de disparador para reconectarme con uno de los entretenimientos (hasta el día de hoy mucha gente se niega a considerarlo deporte) más fascinantes e incomprendidos que hay: la lucha libre. La presente nota es, entonces, un modesto y selectivo repaso al inabarcable mundo del wrestling, una disciplina que combina en igual medida la más alta exigencia física con elementos de telenovela, grand guignol*, y emociones a flor de piel.

En nuestro país, el primer contacto con el género quizás haya sido a través de las versiones argentinas a cargo de Martín Karadagian y sus Titanes en el Ring en los '70. Nosotros seguramente recordemos Lucha Fuerte, comandado por Ruben "el Ancho" Peucelle en los '80.  Más recientemente, se pudo ver Gladiadores del Ring, una efímera pero divertidísima encarnación nacional a cargo de nada menos que nuestro conocido Leo Lagos, oficiando como maestro de ceremonias.

A continuación cubriremos los mejores años de la compañía estadounidense conocida como la World Wrestling Federation (WWF), desde el boom televisivo de los '80, hasta convertirse en un verdadero imperio mediático en décadas subsiguientes.

Creada en 1952, la WWF es una empresa familiar piloteada por el clan McMahon. La misma comenzó a hacerse sumamente popular una vez que Vince McMahon (tercera generación de la dinastía) procuró los derechos televisivos de los encuentros de catch que recorrían el país, a modo de circo/vodevil ambulante.

A mediados de los '80, cuando se empezaron a traducir y exportar los programas a diversos países, Canal 12 pasaba los sábados de tarde Titanes del Catch, un compilado con las mejores peleas. Fue así que niños yoruguas pudieron conocer a luminarias como Hulk Hogan, "Rowdy" Roddy Piper, "Macho Man" Randy Savage, Jake "the Snake" Roberts, The Ultimate Warrior y Andre The Giant, entre muchísimos otros.

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¿Esto es en serio?

Una de las primeras cosas que los escépticos le achacan al wrestling no-olímpico es que "está todo arreglado”. Como dice Starks, el elemento de suspension of disbelief es similar al que se experimenta en el género superheroico, y el grado de resistencia o de dejarse llevar depende enteramente de uno. Al igual que con la serie de Batman con Adam West, el wrestling tiene lecturas múltiples: un niño entusiasmado puede tomarse en serio todo lo que sucede en pantalla, mientras que un adulto más sofisticado puede disfrutar con complicidad los elementos mas camp e inverosímiles, sin cuestionarlos demasiado.

El inclasificable cómico Andy Kaufman siempre sintió especial admiración, afinidad y respeto por la lucha libre. Para alguien cuyo acto se basaba en gran parte en jugar con las expectativas del público hasta el punto de preguntarse si lo que se estaba viendo era real o en joda**, la estructura y las convenciones del wrestling le caían como anillo al dedo. Tal es así, que una de sus rutinas más controversiales fue la de autoproclamarse "Campeón Mundial de la Lucha Libre entre Sexos", con la que Kaufman recorría universidades retando a cualquier mujer que lo enfrentase, ofreciendo una recompensa de U$S 500. Andy toreaba a sus contrincantes con comentarios e insultos misóginos para provocar y darle más fuego a las luchas, con resultados inesperados. Según su cómplice, Bob Zmuda, Kaufman casi siempre terminaba encamado con jóvenes enardecidas que horas antes lo querían matar...

La farsa alcanzó su punto culminante cuando la leyenda del ring Jerry "The King" Lawler retó a Kaufman a "meterse con uno de su tamaño" oficiando de locatario en Memphis, la cuna misma del deporte. Andy accedió, solo para ser humillado y (aparentemente) gravemente herido en público y terminar de resolver el conflicto en televisión nacional en el talk show de David Letterman:

Todo este melodrama tuvo la complicidad de Lawler y Letterman, pero en su momento nadie sabía qué era legítimo y qué estaba planeado, lo que en definitiva pasa en las mejores peleas.

Kaufman consideraba a los luchadores como los entertainers más "puros", auténticos y entregados a su profesión, expertos en venderle al público lo ficticio como si fuera auténtico. Quizás por ello, el wrestling sea uno de los entretenimientos más seguidos en los Estados Unidos, con 13 millones de tele espectadores por semana. Para ilustrar un poco el asunto, acá va una lista de los elementos, términos y convenciones característicos del género.

Los personajes son la razón principal por la que los seguidores sintonizan semana a semana. Por lo general hay dos tipos básicos, los faces ("buenos") y los heels ("malos"). Como si se tratara de una serie dramática, tenemos una rivalidad principal, dictada por los escritores, la respuesta del público y el acertado instinto de McMahon. La misma rota cada tanto para darle cabida a nuevos talentos y no aburrir a la gente, siempre matizada con las apariciones de otros personajes. Abundan las traiciones, redenciones, amistades por conveniencia, y los triángulos amorosos.

En el mundo del wrestling, tenemos varias categorías de llamativos personajes. Están los clásicos estereotipos sureños (Honky Tonk Man, Hillbilly Jim ), mejicanos enmascarados (Rey Mysterio, Mil Máscaras), "cucos" exóticos que asustan a los más chiquitos (Boogeyman, Kamala, Papa Shango), extranjeros benévolos y de los otros (Nikolai Volkoff, Iron Sheik, Yokozuna), gente que se hace odiar fácilmente (el millonario Ted Dibiase, el policía Big Boss Man, el recolector de impuestos IRS), gigantes bonachones (Andre the Giant, The Big Show), y payasos acrobáticos que actúan como comic relief (Doink). En muchos casos los personajes reflejan las fantasías del norteamericano promedio (el entrañable proxeneta The Godfather, siempre rodeado de gatas partuzeras), o la concepción de los no iniciados de lo que consideran un deporte indigno y terraja (el irritante ex-campeón olímpico Kurt Angle).

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Las storylines se desarrollan a lo largo de meses o incluso años, generalmente motivadas por los celos profesionales, disputas entre familiares, amigos o por una mujer, rivalidades entre maestro y discípulo, y conflictos con el jefe sobre dinero. Nada novedoso, pero funciona... Muchas veces, los demonios personales de los luchadores más veteranos como las adicciones y el envejecimiento, o la arrogancia de los más jóvenes son explotados por los guionistas, haciendo que la línea entre realidad y ficción sea aún más difusa.

Los argumentos avanzan a través de intensos monólogos, enfrentamientos verbales, entrevistas, y secciones de "cámara oculta" (para mí, lo más divertido de todo el asunto y un claro indicador de cuando estaban pasados de rosca...).

Elementos teatrales. Cada personaje tiene su propio tema musical característico, cuyo reconocimiento hace aullar al público asistente. Algunos hasta tienen su propio manager (promotor) y entourage (séquito) que los siguen a todas partes y participan en las storylines. Muchos llegan corriendo al ring a repartir zoñapis antes de que termine la canción, mientras que otros lo convierten en todo un evento:

Los gimmicks, o "marcas de fábrica" de cada luchador. George "The Animal" Steele nos mostraba su lengua verde, Koko "The Birdman" B.Ware y Jake "The Snake" venían acompañados de sus mascotas Frankie y Damien, Dibiase insertaba billetes de U$S 100 en las bocas de sus contrincantes vencidos, Kane invocaba las llamas del mismísimo infierno, The Boogeyman comía gusanos vivos, y Gangrel bebía "sangre" de un cáliz.

Los finishing moves, golpes, maniobras y llaves contundentes que generalmente anuncian el final de un encuentro.

Las catchphrases, muletillas características que hacen las delicias de chicos y grandes, como "rest in peace", "game over" y "can you smell what The Rock is cooking?".

Las peleas

Por lo general son "uno contra uno", pero siempre hay variaciones que enriquecen el espectáculo, como por ejemplo los Tag Team Matches (peleas en pareja). De chiquito me acuerdo de ser hincha de las Abejas Asesinas y los Bulldogs.

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Cada tanto se ven facciones de tres luchadores (los Triple Threat Matches), encuentros desparejos de dos contra uno (Handicap Matches) y uno de los favoritos de la gente: el Battle Royale, donde se dan todos contra todos y gana el último que queda en el ring.

Además de darse abierto con lo que Dios le dio a cada uno, cada tanto ingresan al cuadrilátero objetos foráneos no autorizados, cuando el juez no presta atención. Debajo del ring, el malo de turno siempre puede encontrar sillas, mesas plegables, bolsas con tachuelas o arena, bates de béisbol, tablas con clavos, y tachos de basura. En Japón, junto con México los dos países que tienen más cultura de wrestling descontando los Estados Unidos, son aún más extremos. En encuentros casi ilegales es común ver explosivos escondidos y vidrio roto sobre el ring, y alambre de púas en vez de cuerdas...

En los '90, el lúgubre Undertaker ("El Sepulturero") hizo muy popular los encuentros Hell in a Cell. El mismo consiste en escapar de una monstruosa jaula de 6 metros de altura, y generó una de las peleas más icónicas de todos los tiempos. Su contrincante, Mankind, ejemplifica a la perfección el amor al arte y al público que mencionaba mas arriba, además de que el tipo está totalmente demente y tiene una capacidad para tolerar el dolor completamente sobrehumana.

Los momentos más brutales se dan en 2:20, 8:30 y 16:00

Casi tan atrapantes son los matches estilo Buried Alive (enterrar al contrincante bajo tierra), Inferno (dentro de un ring rodeado de llamas), Money in the Bank (rescatar un maletín millonario a metros de altura por medio de frágiles escaleras plegables), y los Pillow Fights (guerra de almohadas siempre a cargo del plantel femenino). (Nota del editor: parecen los "nuevos ritmos" que introducen año a año en Bailando por un Sueño)

Titanes fuera del ring

En el mundo del stand-up muchas veces se da que los cómicos novatos aspiran a llegar a su propia sitcom o ser estrellas de cine para no tener que seguir con el trajín nómade y las actuaciones irregulares que implica el oficio. Véanse los casos de Eddie Murphy, Bill Cosby, Steve Martin, Jerry Seinfeld, Ray Romano y tantísimos otros. Con los wrestlers, los resultados son tan variopintos como fascinantes e impredecibles.

A fines de los '80, la lucha libre era cada vez más masiva gracias al merchandising, los eventos pay-per-view, y las transiciones de sus estrellas a otros medios. Después de Rocky III, Hulk Hogan tuvo una serie de películas infantiles olvidables pero supo volver a la conciencia colectiva a través de la serie Trueno en el Paraíso (la de la lancha que pasaba Canal 10 los domingos de tarde) y un lamentable reality show con su familia. Roddy Piper protagonizó la excelente They Live de John Carpenter y se perfilaba para ser el nuevo Kurt Russell, pero se quedó ahí y se limitó a actuar en cintas de poca monta como Hell Comes to Frogtown, Immortal Combat y alguna otra bizarreada más que pasaron en Cine Espectacular. Andre the Giant tuvo un recordado rol como Fezzik en la adaptación de The Princess Bride, pero su temprana muerte cortó su ascendente carrera cinematográfica. El ya mencionado "The Animal" Steele, también conocido como "el Condominio Ambulante" (el único luchador que obligaba a los jueces a contar hasta cinco), encarnó a su colega e ídolo Tor Johnson en el homenaje al cine clase Z de Tim Burton, Ed Wood. Y "King Kong" Bundy hizo honor a su apellido y figuró como primo de Peg en varios episodios de Married... with Children.

Es común ver a algún ex-luchador en papeles de reparto acordes a su físico, más que a sus limitadas dotes actorales. Fíjense en Tyler "Sabretooth" Mane, Jeep "Bane" Swenson o Randy Savage como "Bonesaw McGraw" en la primer Spider-Man de Sam Raimi. Una notable excepción a la regla ha sido la meteórica carrera del carismático Dwayne "The Rock" Johnson, quien abandonó la WWF en buenos términos para probar suerte en el cine. Fue así que creció de un papel menor en The Mummy Returns a su propio protagónico (The Scorpion King), para pasar a las "grandes ligas" demostrando versatilidad tanto en cintas familiares de la casa Disney, como en ser un verdadero "salvador de franquicias" en el caso de las secuelas de Fast and the Furious y G.I. Joe. Johnson proviene de varias generaciones de wrestlers, por lo que mantiene una equilibrada y exitosa carrera dentro y fuera del ring.

Otro caso único e irrepetible ha sido el de Jesse "The Body" Ventura, quien después de cazar Despredadores y enfrentarse al Demoledor, se desempeñó como senador del estado de Minnesota. Pero por lo general, los luchadores se abren camino por el lado del físico (Brock Lesnar es ahora una de las figuras emblema del Ultimate Fighting) o, en el peor de los casos, terminan como reliquias del pasado en gimnasios y el circuito de convenciones y autógrafos.

Las polémicas: ocaso, caída y renacimiento

Volviendo a la historia de la WWF, ya entrados los '90, McMahon tuvo que lidiar con varios dolores de cabeza. De a poco se destaparon varias ollas y el escándalo y la controversia comenzaron a teñir el espectáculo. Acusaciones de abuso de esteroides, drogas y acoso sexual por parte del plantel femenino forzaron a cuidar más la imagen de la compañía. La WWF también tuvo que enfrentarse con algo que hasta entonces no existía: la agresiva competencia de federaciones rivales hambrientas de conseguir talento a cualquier precio. Para entonces muchas de las figuras clave de la compañía se sentían frustradas por el mal pago y estafadas por las maquinaciones psicológicas de McMahon, una personalidad según muchos controladora, traicionera y explotadora. Aún así, la década que comenzaba dio a luz a una nueva generación de superestrellas emblematicas como Shawn "el Rompecorazones" Michaels, Bret "Hitman" Hart, Triple H y "Stone Cold" Steve Austin.

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A fines de la década, los problemas se multiplicaban. La Worldwide Wildlife Foundation demandó a McMahon para cambiar el nombre de su compañía (ahora se la conoce como WWE), seguido por una serie de desenlaces trágicos: Owen Hart cayó de un arnés en un espectáculo en vivo, varios luchadores fallecieron por fallas cardíacas a consecuencia de excesos de drogas y alcohol, y el canadiense Chris Benoit asesinó a su mujer e hijo para después ahorcarse con una máquina de pesas, presa de una sobredosis de anabólicos y daños cerebrales. El polémico y esencial documental Beyond the Mat no dejó muy bien parado a McMahon, describiendo a los luchadores como figuras trágicas y frágiles, víctimas fáciles de las circunstancias y los vicios, y consumidos por ascensos meteóricos motivados por su pasión por el deporte y el reconocimiento. El conmovedor film de Darren Aronofsky The Wrestler, con Mickey Rourke, toma prestados muchos elementos de las vidas reales de estos sufridos pugilistas.

Con tanto bajón a cuestas, McMahon hizo lo posible por mantener la integridad de la compañía a flote. De todas formas, durante la Attitude Era de fin de siglo, los luchadores se comportaban como verdaderos "chicos malos" sin respeto por la autoridad. Eran común los episodios en los que abundaban lo grotesco y el mal gusto, como bañar al jefe con una lluvia de excremento, forzar el rostro de su hijo en su trasero, organizar una blasfema pelea de parejas contra Shawn Michaels y Dios (burlándose de su reciente conversión), o una guerra de comida durante el episodio de Acción de Gracias. McMahon justificaba sus acciones y sus instintos con una tinellesca sonrisa diciendo que tan solo "le vendía al público lo que quería ver". Pero desde hace un tiempo que el enfoque viene siendo más familiero y los escándalos son casi inexistentes (o tapados con mucho dinero). Quizás también sea por eso y por el miedo a ofender a chicos y grandes, que la WWF hoy en día no sea tan entretenida o impredecible como en sus mejores momentos, sin llegar tampoco a ser un sanguinario coliseo romano.

Con mas de tres décadas de experiencia al frente de su imperio, McMahon tiene bien claras las reglas del juego y la naturaleza cíclica del negocio. Generalmente, después de hacer las paces y poner rencores y egos de lado, los hijos pródigos vuelven al rebaño, las multimillonarias demandas se resuelven, nunca faltan jóvenes y ambiciosos luchadores esperando con ansias su big break y estadios de todo el mundo se siguen llenando semana a semana. "Are you not entertained?"


* Originalmente, un teatro parisino de principios del siglo XX, hoy en día el término se aplica para describir espectáculos de tortura, sadismo y violencia gráfica sumamente realista.

** La fascinante y compleja vida y carrera de Kaufman merecerían una nota aparte. Admirado y odiado en igual medida, fue un verdadero performance artist a quien le encantaba provocar en actos totalmente dadaístas como leer El Gran Gatsby en voz alta, palabra por palabra, o lavar la ropa en el escenario cuando el público no le seguía la corriente. Su prematura muerte a causa del cáncer (nunca fumó y era vegetariano) llevó a muchos a creer que fue fingida a modo de grotesca broma final. Para los interesados, la gran Man on the Moon con Jim Carrey narra la vida de Kaufman en forma fiel y entretenida.

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