Home Miscelánea NYCC: Día Cero

NYCC: Día Cero

Por el Miscelánea

NYCC: Día CeroEl día miércoles partió la caravana rumbo a Nueva York, dentro de la cual viajó un representante multiversero, acreditado para la Convención de Cómics de la Gran Manzana. Aquí hay un pequeño y caprichoso repaso de comidas desde el Aeropuerto de Carrasco hasta el JFK.

NYCC: Día Cero

Las notas van a estar un poco corridas con respecto a mis correrías por Nueva York. De cualquiera manera, nunca fue mi intención brindarles alguna “primicia primiciosa”, ya que es imposible competir con sitios de cómics que están cubriendo la actividad con decenas de corresponsales. La idea es compartir vivencias, y una de ellas fue el viaje hasta acá.

Fueron tres escalas (Montevideo-Lima, Lima-San Salvador, San Salvador-Nueva York), de cuatro horitas cada una. En cada uno de los trayectos, las señoritas azafatas pasaban a repartir comida. Como por ejemplo, esto:

NYCC: Día Cero

NYCC: Día Cero

Todo muy disfrutable, a diferencia de lo que uno viene escuchando en rutinas de stand up desde hace décadas. Con la barriga llena y el corazón contento, llegamos hasta el aeropuerto de Perú, que hace que el de Carrasco parezca un free shop. Además utilizan un detector de metales bastante más jodido que el de acá, porque me tuve que sacar hasta los zapatos.

Con tanto tiempo libre, me puse a escribir un cuento acerca de un avión que cae en picada. Lo mío es el optimismo, che.

NYCC: Día Cero

Mientras las azafatas gritaban “¿Destino final El Salvador?” (¡Destino final! Como para no despertar mi pulsión de muerte), sirvieron el siguiente alimento:

NYCC: Día Cero

Para cuando llegamos al mencionado país centroamericano, la sensación de familiaridad estaba de regreso. El aeropuerto se parecía al nuestro de antes, pero de un tamaño mucho mayor. Allí los empleados nos revisaron los bolsos a todos, usando guantes de látex (por si alguno era sospechoso de llevar alguna cosita más en el recto, supongo). Vayamos directo a la comida del tercer vuelo:

NYCC: Día Cero

Nótese que esa no es la bandejita del asiento sino una normal, porque estaba en el asiento del medio de la primera fila de la clase económica, entonces no había de donde engancharla. Me trajeron una pedorrísima bandeja de plástico. Me ensucié un poco, aunque fue más culpa mía que del hardware del avión.

La llegada al JFK fue bastante normal, y el guardia de Inmigraciones (de apellido Valverde) sonrió ante un par de pequeñas humoradas que se me escaparon por más que estuve varias semanas concentrado, con la intención de dejar toda dignidad e ironía bien guardaditas a la hora de convencer a un policía de que me dejara entrar a este país.

Después seguiría un viaje en remís conducido por un indio que nos hacía escuchar música en español y al que le faltaban dos millas por hora más para viajar en el tiempo. Para cerrar esta primera historia, los dejo con un detallecito de la revista que te daban en el avión.

NYCC: Día Cero

Hasta la próxima.

Columnas
next8
Up, up and away!
Valid HTML5 Valid CSS3