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Viajando con Hank: el Museo de Poe

Por el Miscelánea

Viajando con Hank: el Museo de PoeEl fin de semana pasado, nuestro Hank Scorpio y unos amigos decidieron hacer carretera hasta la ciudad de Richmond (Virginia). ¿El motivo del peregrinaje? Visitar la casa-museo del influyente autor Edgar Allan Poe. Recorrela junto a ellos.

Para quien esto escribe, Poe fue quien abrió el portal a muchas cosas más. Recuerdo haberme familiarizado con "El Cuervo", "Los Crímenes de la Calle Morgue" y otros de sus clásicos a través de, cuándo no, parodias a cargo de la revista Mad, el primer especial de Halloween de Los Simpson y hasta un segmento de Tiny Toons. El primer libro en inglés que compré en mi vida fue, precisamente, una antología de sus cuentos cortos que devoré a los trece años, y que desembocó en mi pasión por el género y otros autores como Bradbury, Lovecraft, Palahniuk y el flaco que escribió "Basurita". Así que en algún momento tenía que ir a rendirle tributo al troesma. Por ahí capaz que algo de esto les resulta interesante.

Después de un ameno viaje de tres horas disfrutando del paisaje otoñal, marcado por los árboles desnudos, las hojas multicolores, los paseos relacionados con la Guerra Civil, y los carteles de "Vote for Romney" en los jardines de familias ultra-conservadoras que aún se niegan a aceptar el resultado electoral, llegamos a destino. Aquí abajo se ve la fachada del museo, que a simple vista parece un negocio apretujado más en el corazón del downtown de Richmond:

Viajando con Hank: el Museo de Poe

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Acercándonos a la placa afuera del mismo, nos enteramos de que el atormentado autor en realidad nunca vivió ahí, sino que se trata de la casa más antigua de la ciudad que ahora funciona como museo. Esto se debe a que de las nueve (!) residencias en las que vivió Poe en Richmond, todas fueron demolidas. El único vínculo no confirmado parece ser que supuestamente laburó ahí de portero cuando joven. Aún así, la sociedad que conserva y se encarga del funcionamiento del museo -llamémosle "La Corte de los Cuervos" porque queda bueno- rescató objetos y elementos de las otras residencias (muebles, ladrillos, una escalera, el diseño del jardín, etc.) y armó como una especie de ingenioso collage edilicio en un solo lugar.

El museo está dividido en seis sectores muy compactos: la entrada/tienda de souvenirs, el cuarto de la infancia (con su primera y tierna camita, así como también un artefacto para consumir opio que no debiera faltar en la casa de ningún escritor deprimido), el jardín, una recreación de su estudio, un salón de exhibiciones que rotan por temporada, y otro dedicado a sus últimos días. Si bien estaba prohibido sacar fotos, yo me hice el que no entendía el idioma y saqué unas cuantas a escondidas. Ni aunque me reduzca a gritos el mismo J.J. Jameson voy a privarme de esto...

Poe empezó su carrera literaria de forma humilde, publicando algunos poemas en forma anónima, para después dedicarse casi exclusivamente a la prosa a través de cuentos cortos y críticas literarias. Aquí abajo se puede ver el escritorio que usó mientras trabajaba para uno de varios periódicos:

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Según rezaba un cartelito informativo, su jefe le sacó el respaldo a la silla a propósito para que mejorara su postura. ¡Igual que hacen en La Diaria!

En el espacio de exhibiciones temporales había una muestra de objetos relacionados con su célebre cuento "La Máscara de la Muerte Roja". Entre pósters de sus versiones fílmicas y pinturas de varios artistas que encontraron inspiración en el cuento, fue que vi estos dos cuadros y me dije: "Ta, esto va para Multiverseros". El primero es del gran Greg Hildebrandt (los archi-conocidos pósters de Star Wars, Lord of the Rings, Harry Potter, Magic: The Gathering) y el otro del no menos enorme Bernie Wrightson (Swamp Thing, Batman: The Cult, MUCHA cosa para Marvel y DC):

Viajando con Hank: el Museo de Poe

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Finalmente, en la última cámara se encontraban varios efectos personales del melancólico escritor: cartas, primeras ediciones de sus cuentos y poemas y este monumento en mármol donado por un grupo de actores de Nueva York, en reconocimiento a sus contribuciones para el escenario.

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Poe tuvo una vida fulera. Abandonado por sus padres al nacer, fue adoptado (aunque no reconocido) por otra familia. Una vez independizado y rechazado por el ejército y la Universidad de Virginia por no poder costearse los estudios, su vocación lo llevó por Filadelfia, Baltimore y Nueva York. Se mandó "la gran Artigas" y se casó con una prima de 13 años, sólo para que ésta muriera once años más tarde víctima de la tuberculosis. Llegó a tener un éxito considerable en vida, y hasta podríamos decir que fue el Mick Jagger del siglo XIX, consumiendo alcohol en demasía, y recibiendo propuestas indecentes de damas de alta sociedad que asistían a sus recitaciones en vivo.

Su muerte a los 40 años en tránsito a Nueva York es digna de uno de sus macabros cuentos. Se dice que un amigo lo encontró en la calle, presa del delirio y usando ropa que no era de él. Hospitalizado y totalmente incoherente, murió cuatro días más tarde, balbuceando repetidamente el nombre "Reynolds". Teorías abundan, desde epidemias de la época (cólera, sífilis, rabia), pasando por consecuencias del vicio, deficiencias cardíacas y cerebrales, y hasta conspiraciones más rebuscadas como el suicidio o el asesinato por haber votado por el candidato presidencial "equivocado"... En un momento hasta se señaló a su rival literario, al mejor estilo "Amadeus".

Hoy en día está reconocido como el padre del género detectivesco y policial, y hasta contribuyó enormemente al desarrollo de la ciencia ficción que muchos de por acá tanto amamos, inspirando a gente como Arthur Conan Doyle, Julio Verne y H.G. Wells. Muchas de las cosas que predijo en sus cuentos (viajes transatlánticos, comunicación a larga distancia, la teoría del Big Bang) se terminaron cristalizando en el siglo XX. Fue el primer escritor que vivió exclusivamente de su arte y generalmente los diarios y las editoriales le compraban sus obras por chirolas (9 mangos por "El Cuervo") y lo mejicaneaban de lo lindo.

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De todos los sitios históricos relacionados con el escritor, el de Richmond es el más completito. Periódicamente hay eventos especiales, como concursos y talleres literarios y lecturas a luz de vela en este harrrrrrrmoso jardín.

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Yo no pude con mi genio y como souvenir me quedé con este simpático cuervito:

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Para terminar esta nota, me gustaría compartir la leyenda del "Poe Toaster". No, no se trata de una tostadora que se puede adquirir en cómodas cuotas en Vía Confort, sino de un ritual que se llevó a cabo durante casi 80 años. Dícese que en el aniversario de la muerte de Poe, una sombría figura de gabardina y sombrero negro, bufanda blanca y bastón, rendía su tributo en la tumba del escritor en Baltimore. Después de un brindis solitario, el misterioso personaje depositaba la botella de cognac y tres rosas representando a Poe, su suegra y su primera esposa, y desaparecía en la noche. Esta tradición se llevaba a cabo todos los años religiosamente hasta el 2009 (fecha del bicentenario del nacimiento del escritor), y desde entonces no se le vio nunca más. No sé a ustedes, pero a mí me fascina la idea de que en plena era de la información y cámaras por todos lados, aún existan misterios que seguramente nunca se van a resolver.

Nevermore.

Hank Scorpio

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