Home Miscelánea Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Por el Miscelánea

Viajando con Hank: El museo de RipleyPara el geek promedio, decir Ripley puede significar dos cosas: la teniente que encabezo cuatro películas de la saga de "Alien" o aquella recopilación de datos curiosos llamada "Aunque usted no lo crea". Hank Scorpio estuvo en el museo de Ripley. No, la teniente no.

Para un músico orquestal, diciembre es época de zafra marcada por dos constantes: El Mesías de Händel (el del "Aleluya") y El Cascanueces. Como las partituras permanecen en el dominio público, las obras son explotadas hasta el hartazgo cada temporada navideña. El conocido cuento infantil ruso narra las aventuras de la niña Clara en un mundo de fantasía, con batalla entre soldaditos de plomo y ratones incluida. Vale aclarar que el ballet de Tchaikovsky poco tiene que ver con lo que a El Penitente le queda marcado en sus salidas culturales:

Traigo a luz este dato inútil (y esta nota viene más cargada que de costumbre) para justificar mi visita a la ciudad de Williamsburg, sitio histórico del ancho estado de Virginia. Por una de esas casualidades, el hotel donde nos hospedábamos los músicos quedaba al ladito de uno de los museos de Ripley’s Believe it or not!, lo cual vino como anillo al dedo para una nueva nota viajera.

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Seguramente muchos de nosotros recordemos alguno o varios de los 79 episodios de Aunque usted no lo crea, versión televisiva sobre los hallazgos del dibujante, explorador, reportero y coleccionista Robert L. Ripley (1890-1949). La serie, conducida por el legendario Jack Palance, fue emitida en nuestro país durante varios años a través de Canal 12 y supo fomentar en el joven Hank un espíritu curioso por "lo extraño, lo fantástico, ¡lo inesperado!" Junto con El libro de los enigmas de El País eran lo más.

Mediante dramatizaciones y la carismática narración de Palance ("el Joker ideal", reveló hace poco Neal Adams), el programa presentaba viñetas de lo más interesantes que daban validez a la famosa declaración del propio Ripley: "viajando por todo el mundo lo más extraño que vi fue el ser humano". Entre las fascinantes historias recopiladas en la serie figuraban la de un explorador ciego que escaló los Alpes, un zoológico de mariposas en Londres, los misterios de las catacumbas de París y China, la maldición de Quetzalcoatl, un artista que pinta obras de arte ayudado por la turbina de un avión. y la verdad detrás de personajes históricos como Rasputín, Juana de Arco y el Hombre de la Máscara de Hierro,


Esa voz tan reconocible pertenece a Ruben Moya, famoso por el doblaje latino de He-Man y (¡spoiler alert!) el Príncipe Adam.

En el programa también había lugar para ranas que hacen pesas, pingüinos que patinan, platos exóticos, deportes inusuales, y rituales tribales bastante peligrosos. Era un clásico el irnos a la pausa con informativos bumpers para hacernos ver (y sopapear) en el recreo al otro día:

Viajando con Hank: El museo de Ripley
Gian Gastone de Médici, conocido como "el monarca más vago de la historia", ¡gobernó Florencia desde su cama durante ocho años!

(En el espíritu del formato del programa, "vestiré" la nota con curiosidades similares)

Como todo programa exitoso, Aunque ud. no lo crea contó con imitaciones con menos clase como That’s incredible! e Incredible Sunday. Unos veinte años más tarde hubo una segunda serie conducida por Dean "Luisa y Clark" Cain, aunque el enfoque era más bien sensacionalista y menos documental y didáctico.

Viajando con Hank: El museo de Ripley
En Australia, la cerca más larga del mundo protege a las ovejas de los dingos ¡a lo largo de 5.600 kms.!

Vida y obra de un hombre curioso

Robert L. Ripley fue un entrepreneur y antropólogo aficionado, que documentaba hechos desconocidos para la época a través de una popular serie ilustrada diaria, siempre rematada con la célebre "Believe it... or not!". Ripley era un excelente dibujante autodidacta (su arte se puede ver en la serie de Palance y fue el primer artista gráfico en convertirse en millonario), lo que combinaba con su buen olfato para lo que el público quería ver. Para poder cumplir con las presiones de una entrega diaria, Ripley eventualmente comenzó a incluír contribuciones de los lectores.

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
La lengua del pez gigante pirarucu de Brasil es tan áspera y seca que los pescadores locales ¡la usan como lija!

En muchos sentidos, la vida de Ripley fue tan increíble como los datos que publicaba. Antes de hallar su verdadera vocación, su sueño era convertirse en jugador de béisbol. En sus inicios Ripley llegó a ser contratado por los New York Giants, solo para lastimar su brazo antes del primer partido... Pero dibujar siempre había sido su otra gran pasión, por lo que la primera versión de Believe it or not!, conocida como Champs and Chumps, consistía en  récords y estadísticas deportivas de la época. Algo así como si a Julio César Gard le dieran una columna diaria en El País (oh, Dios, ¡no, por favor!).

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
Charles Green realizó un vuelo en globo de aire caliente ¡montado sobre su caballo!

La sección se convirtió rapidamente en un clásico ineludible que acercaba las rarezas del mundo a millones de lectores cada mañana. Entrada la década del '30, Ripley ya era una verdadera celebridad mediática, siendo votado como "personaje del año" por el New York Times. Entre otros logros insólitos fue directamente responsable de que los Estados Unidos tuvieran su himno nacional, llamando la atención del presidente Herbert Hoover para rectificar el error (por entonces The Star Spangled Banner no era más que una vulgar canción de copas inglesa).

Viajando con Hank: El museo de Ripley

El inquieto de Ripley fue todo un pionero mediático, con su programa de radio (16 años en el aire) y una serie de cortos exhibidos en cines producida por la Warner Bros. Con más de 200 países visitados en su haber (a pesar de su miedo patológico a volar), Ripley fue el primero en transmitir en directo desde un paracaídas, bajo el mar, una cueva remota, un pozo de serpientes y en simultáneo para todo el mundo, ayudado por un equipo de traductores.

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
En la India, parejas que buscan tener hijos susurran sus pedidos ¡en el oído a las vacas!

Durante su apogeo, la tira llegaba a unos 80 millones de lectores, mientras que su creador recibía más cartas (unas 3.000 por día) que el mismísimo presidente. El secreto mejor guardado de Ripley era que todos esos datos poco creíbles eran corroborados por su incansable y políglota investigador Norbert Pearlroth. En una era pre-Google, el pobre Pearlroth pasó literalmente medio siglo (10 horas por dia, 6 dias a la semana) sumergido en la Biblioteca de Nueva York "guiando" los viajes de Ripley para que éste diera con sus "hallazgos". Después de Ripley, la tira fue dibujada por una decena de artistas y aún continúa hasta nuestros días, a punto de romper el récord como la más longeva de la historia. Believe it or not! también cuenta con la distinción de haber publicado la primer tira de un Charles Schulz de 12 años. Para la ocasión, "Sparky" compartía con los lectores cómo su perro Spike (futura inspiración de Snoopy) gustaba comer clavos, alfileres y hojas de afeitar sin aparentes consecuencias digestivas.

Viajando con Hank: El museo de Ripley

A medida que el Robert le agarró el gustito a los viajes (el primero fue como corresponsal deportivo para las olimpíadas de Bélgica 1920), empezó a documentar hechos y personas extraordinarias en su bitácora, para luego utilizarlos en su blog impreso. Una vez que el magnate de los medios William Randolph Hearst adquirió la sección para una distribución masiva, todos los viajes de Ripley fueron financiados por el King Features Syndicate. Además de libros que recopilaban las tiras, Ripley también escribió una guía para el handball (deporte por aquel entonces desconocido en los Estados Unidos) y un libro sobre boxeo. Sus frecuentes viajes, la fama y los ingresos de su imperio mediático lo convirtieron en un excéntrico playboy y bon vivant sin tapujos. Ripley solía vestirse con los atuendos típicos de lugares exóticos, tenía una boa gigante como mascota y se daba el lujo de compartir sus fastuosas propiedades de 13 y 26 habitaciones en Nueva York, Florida y su California natal con hasta cinco concubinas al mismo tiempo.

Viajando con Hank: El museo de Ripley

En 1948, Ripley decidió finiquitar el programa radial para dar lugar a la primera versión televisiva. Decisión visionaria si las hubo, considerando la escasa cantidad de estadounidenses con acceso a la caja boba. En su espacio semanal, el viajero mostraba algunos de sus trofeos, dibujaba en vivo, dramatizaba aventuras y entrevistaba a peculiares invitados. Ripley se mostraba tal cual era y en cierto sentido su programa fue el primer reality show. Ya con problemas de salud avanzados, el conductor tuvo un ataque cardíaco en el aire, durante la filmación del episodio número trece, mientras hablaba sobre los rituales fúnebres de diversas culturas... Ripley fallecería al año siguiente, mientras que la gran mayoría de su colección fue subastada y adquirida por un empresario neoyorquino. Con buen tacto, se encargó de que las piezas llegaran al público a través de una extensa cadena internacional de museos que porta su nombre.

Viajando con Hank: El museo de Ripley
El narval es una ballena ártica ¡con un cuerno de dos metros y medio!

El museo

Para albergar los más de 30.000 artefactos antropológicos únicos en el mundo, Ripley creó los primeros "museos de lo extraño" durante los años '30, en algunas de las ciudades estadounidenses más importantes. El de Chicago, por ejemplo, albergaba varias camas para visitantes con tendencia a desmayarse. Hoy en día, Ripley Entertainment mantiene la presencia multimediática de su fundador en su archive virtual en Internet y por supuesto en los más de 30 Odditoriums desperdigados por todo el mundo. Generalmente junto al museo tenemos atracciones extra que incluyen acuarios, cines en 4-D, golfitos, laberintos de espejos y los famosos museos de cera de Madame Tussaud. Para los que se preguntan "¿qué cuernos es el 4-D?", no es más que un 3-D común y corriente con olor, humo, agua rociada, expulsiones de aire y efectos similares. Parecido a lo que uno podía experimentar en el viejo Casablanca. La variedad de diseños de los Odditoriums "invita al asombro":

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Por lo que pude leer y comparar, cada Odditorium es único en sus contenidos, aunque todos siguen un hilo común. El enfoque de la cadena es una mezcla de las exhibiciones ambulantes de fenómenos circenses de principios de siglo, con muestras de antropología cultural un poco más serias. Solo en un Museo de Ripley podemos encontrar bajo el mismo techo una detallada escultura de la Estatua de la Libertad hecha de chicle masticado, una flauta hecha de hueso humano, cabezas reducidas de tribus ecuatorianas, un pollo de cuatro patas, una almohada china de porcelana y un básculo de morsa usado para el combate o para matar focas (¿Tusk, anyone?).

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
La "serpiente cristal" es tan frágil que al solo tocar su cola ¡se rompe!

El mismo Ripley nos da la bienvenida en forma holográfica desde su oficina, abriendo libros y prendiendo la lámpara de su escritorio como por arte de magia. De ahí pasamos a varias galerías, cada una con temática y exhibiciones propias. Por un lado tenemos lo que el explorador gustaba en llamar "bromas de la naturaleza", con vacas de seis patas, jirafas albinas y gatos de dos caras (no las incluyo para no herir sensibilidades).

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
Para celebrar sus victorias, un conquistador mongol jugaba al polo ¡con los cráneos de sus enemigos!

A continuación conoceremos fenómenos humanos dignos del Libro de los Récords Guinness, como el acróbata sin piernas, el hombre más -inserte alto, bajo o gordo- del mundo, uno que infla globos con sus ojos, otro que se afeita con soplete, tatuadores y piercingueros compulsivos y gente que se salvó de asco de accidentes fatales y vivieron para contarla.

Viajando con Hank: El museo de Ripley
¿El petiso no estuvo bailando y buscando novia en el programa de Susana? "Qué divino ¡me lo como!"

Viajando con Hank: El museo de Ripley
En Waitomo, Nueva Zelanda, una cueva subterránea es iluminada ¡por millones de gusanos fosforescentes!

En la sección viajera, Ripley nos muestra parte de su botín, con gran variedad de cráneos tallados y decorados, estatuas de fertilidad, máscaras africanas y ataúdes con forma de animales traídos de los lugares más recónditos del planeta. El folleto informativo nos revela que Ripley tenía un lado morboso. Fascinado por la falta de humanidad hacia el prójimo, en el cuarto no apto para los más chiquitos nos encontramos con una nutrida colección de artefactos de tortura medieval y hasta kits para matar vampiros.

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
El pájaro kiwi es del tamaño de un pollo, pero sus huevos ¡son diez veces más grandes que los de una gallina!

En la sección artística tenemos un auto hecho enteramente de madera, las maquetas de fósforos de edificios famosos, estatuas de superhéroes Marvel hechas con partes de autos y esculturas microscópicas que caben dentro de un alfiler,

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
Póster de Rocky que incluye el guión completo de la película en forma microscópica.

Viajando con Hank: El museo de Ripley
Un cómic único: la tinta fue creada en base a las cenizas del dibujante, siguiendo su testamento.

Viajando con Hank: El museo de Ripley
En una competencia aérea en los años '20, dos tenistas jugaron un encuentro ¡sobre las alas de un avión en pleno vuelo!

Deambulando por el simultáneamente grotesco y educativo museo, a uno le da la impresión de que las muestras de Ripley, recolectadas cuando las políticas imperialistas y colonizadoras occidentales comenzaban a colapsar, conllevan un tono condescendiente y explotador. Casi como que su uso patentado y excesivo de signos de exclamación minimizan las costumbres de culturas más primitivas y aisladas. De todas formas, cabe rescatar el entusiasmo de este Marco Polo moderno por querer reconciliar los extremos a los que es capaz de llegar el ser humano y tratar las peculiaridades de su propia cultura con el mismo grado de incredulidad. Dicho de otra forma, ¿qué sentimiento de superioridad puede tener una mujer occidental que se inyecta bótox o siliconas sobre su equivalente africana que extiende sus labios con discos de madera, o su cuello con anillos de metal?

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
Para rescatar porcelana invaluable del fondo del mar, los cazadores de tesoros del mar de Seto (Japón) ¡atan cuerdas a pulpos!

Lo que Ripley nos dejó

A pesar de su reputación de ganador y mujeriego, si vemos los programas televisivos protagonizados por Ripley nos encontramos con un conductor geeky, tímido e inseguro, con la dentadura de Ungenio, frecuentes tartamudeos y siempre con un vaso de whisky en la mano para apaciguar los nervios. Parte de su carisma se basaba justamente en el hecho de que Robert fue uno de los primeros frikis mediáticos en no ocultar su condición. El comunicador siempre hinchó por el diferente y sus publicaciones y emisiones no eran más que un altavoz para compartir con sus seguidores su genuina fascinación por lo extraño y lo inusual.

Viajando con Hank: El museo de Ripley
Para predecir los terremotos, científicos estadounidenses ¡estudian el comportamiento de ratones canguro y ratas campestres!

Neal Thompson, autor de la recomendable biografía A Curious Man, afirma que Ripley jamás tenía intención de ser cínico o sarcástico. Cuando presentaba a invitados haciendo cosas bizarras, nunca era en tono burlón, sino de aprecio. Si el aventurero se rehusaba a aprender siquiera unas palabras en otros idiomas (lo cual lo llevaba simplemente a hablar en inglés más alto para que lo entendieran), no era por arrogancia imperialista sino más bien por falta de formación en su juventud y un entusiasmo casi infantil. Para Thompson, la vida y obra de Robert representan, a fin de cuentas, una celebración del underdog que él mismo supo personificar y abanderar. Aunque ud. no lo crea no era tanto una marca comercial, sino un reflejo de quien realmente era Ripley.

El Ripley televisivo y radial con el que crecieron millones no era un acto fingido. Su inagotable curiosidad y afán de asombrar (más unos cuantos viajes pagos) lo llevaron a comprobar que el mundo es un lugar increíble y que merece ser compartido. ¿Cuántos de nosotros tendremos el lujo de viajar casi un millón de kms. (suficiente para dar la vuelta al mundo 24 veces) como lo hizo Ripley? Por lo menos de esta forma podemos aprender y conocer cosas insólitas a través de sus crónicas de viaje.

Viajando con Hank: El museo de Ripley
"Le bateau", un cuadro impresionista de Matisse que muestra un barco reflejado en el agua, ¡estuvo exhibido durante 50 años dado vuelta!

Ripley llevó una vida fascinante digna de Hollywood. De hecho, hace unos años estuvimos frustrantemente cerca de tener una adaptación de lujo protagonizada por Jim Carrey, dirigida por Tim Burton y escrita por Scott Alexander y Larry Karaszewski, los verdaderos propulsores del proyecto. Los escritores, verdaderos especialistas en biografías de artistas marginales e incomprendidos (Ed Wood, The People vs. Larry Flynt, Man on the Moon y la reciente Big Eyes) contaban que el film habría combinado la faceta más sensacionalista de Ripley liderando a su troupe de freaks, con la de un intrépido aventurero trotamundos y buscatesoros con poco que envidiarle al Dr. Jones...

Viajando con Hank: El museo de Ripley

Viajando con Hank: El museo de Ripley
El cerebro es el órgano más complejo de nuestro organismo ¡aunque esté compuesto en un 75% por agua!

Para redondear mi crónica de viaje y demostrar que el legado de Ripley sigue vigente, tuve la oportunidad de volver a Williamsburg por otro compromiso laboral a fines del mes pasado. Pasando por la puerta del Odditorium me vine a enterar que el 28 de febrero es el "Día Internacional del Tragasable". Por lo que el museo celebró la ocasión con actuaciones en vivo a cargo de temerarios artistas circenses, cuyas recaudaciones beneficiaron a víctimas de cáncer de tráquea. Aunque usted... no lo crea.

Columnas
next8
Up, up and away!
Valid HTML5 Valid CSS3